lunes, 26 de septiembre de 2016

En moto por Portugal!! Capítulo 3 De Porto a Coimbra

Oporto, o Porto, como mencioné antes es una ciudad enorme, atravesada por el río Douro. Por lo mismo, tiene por los menos 2 puentes también enormes.
Uno, que es de concreto, es el que se ve en las fotos de noche, otro que es también de arco pero de acero 
El taxista que nos llevó en la noche de vuelta la hotel nos contaba muy orgulloso, que hacer un puente con ese arco en concreto había sido un logro mayor desde el punto de vista de la ingeniería.
Se llama puente Arrábida
Y aunque no lo sea, de noche es muy bonito, y de día es enorme.
La ruta para este día hasta Coimbra, también era por caminos secundarios, considerando paradas en Aveiro, Praia da Barra, almuerzo en Figueras de Foz y de ahí a Coimbra, la ciudad universitaria.
La salida de Porto fue tan terrible como la llegada, pero por motivos distintos.
Habíamos decidido saltarnos la hora del taco y como a las 10:15 íbamos saliendo del hotel Toallanova.
Nos guiaba Vampiro y su GPS. Saliendo nos metimos mal y terminamos en un callejón sin salida, estrecho, en bajada... y por supuesto de adoquines!
Spoiler me rescató porque mi moto quedó en una posición, para mi, imposible.
Ahí me sentía como las focas fuera del agua, que que les cuesta un montón moverse. 
Yo en las calles estrechas de adoquines quedo varada... pero salimos al pavimento y a la autopista y estoy en mi salsa.
Pero bueno, Spoiler sacó mi moto del callejón y Vampiro la sudó para sacar la de él.
Ahí quedé varada... a la vuelta más abajo, varó Vampiro
Cuando ya pudimos ir en la dirección correcta, varias veces paramos a reprogramar los GPS. Ibamos por caminos secundarios, preciosos, el Portugal profundo como le puso alguien.

En esa direccion!!
Muchos pueblos en el camino, en los que se aprecia la fuerte raíz religiosa católica de este país. En todos, por chicos que sean, hay alguna iglesia de 2 o 3 siglos de antigüedad, y algún santo al cual venerar.




Después de varias reprogramaciones (porque el GPS no se correspondía con las señales camineras) llegamos a Aveiro.
Muy bonito, con un centro antiguo, pintoresco, con la posibilidad de un paseo en bote por un río que ya no era el Douro. Lo descartamos por un tema de tiempo, porque queríamos llegar a buena hora a Coimbra.
Pero nos tomamos un cafecito, algo dulce, recorrimos un poco y compramos souvenirs.







Retomamos el camino y llegamos a Praia de Barra, que recorrimos sin bajarnos de las motos, salvo para reprogramar el GPS y estudiar el camino hasta Figueiras da Foz.



Las casas colorinches que parecían restoranes


Un poquito perdidos...

La ruta elegida para llegar a Coimbra estaba en malas condiciones y en reparaciones (según nos dijo el mozo que nos atendió en el almuerzo frente al reloj de Figueiras de Foz) por lo que nos fuimos por pura autopista.
Figueiras da Foz




En ese tramo nos dimos cuenta que en las autopistas, los portugueses no bajan de 180, pero manejan muy bien y nadie ocupa la pista izquierda, salvo para adelantar.
En ese contexto, y dado que el camino estaba con muy poco tráfico, Camarón tuvo la idea de sacar una foto con las 4 motos alineadas ocupando las dos pistas, para que yo sacara la foto de atrás con la gopro.
A mi la idea me pareció muy buena, pero rápidamente me di cuenta que era nada practicable, cuando un Audi se pegó detrás de Camarón que iba por la izquierda, tratando de hacerse entender con Ojitos y Vampiro.
El problema, era que todos nos habíamos dado cuenta del Audi chantando 2 o 3 veces detrás de Camarón, quien nunca se percató de que hacía rato que tenía al portugués con el paso bloqueado.
Tratando de explicar su plan, bloqueando la pista izquierda

Esto es lo más cercano a la idea del Camarón
Seguimos camino, y después de uno o dos giros ya estábamos en el hotel. ¡No podía creer lo fácil que había sido llegar!
Sin perdernos y sin adoquines!!
Yo me había preparado para el taco, los adoquines, el calor, mil vueltas antes de llegar y fue todo lo contrario.




Nos duchamos y salimos para conocer la ciudad de la universidad homónima.
Tratamos de irnos en bus, pero recién había pasado, y el siguiente se demoraría como media hora. 
El paradero del bus

Por lo que tomamos un taxi. 
Como Camarón prefirió quedarse en el hotel, sólo necesitábamos uno para los 4.
Nos fuimos al punto más alto, para que la caminata fuera sólo de bajada.
Estábamos justo en la semana mechona de allá, con muchas actividades de los estudiantes antiguos recibiendo a los recién llegados.
Los antiguos andaban con ropa muy formal, toda negra y capas largas también negras. Me recordaban Harry Potter.


En lo único que se parecen a los chilenos es en la cantidad de cerveza que toman. 
Pero todo lo demás es civilizado, sin pintura, sin harina, sin manchar la ropa ni denigrar a nadie.


Nos tomamos una cerveza en un bar a la bajada (el bar Medina) y volvimos al hotel para comer el buffet con Camarón que ya se había repuesto.



Me encantó Coimbra, Cuímbra como le dicen allá. 
Estudiar en esos edificios definitivamente tiene otra impronta. 


La catedral vieja








Algunas fotos del centro:


Próximo destino: Lisboa, ciudad capital