jueves, 3 de octubre de 2013

Andorra y fin de viaje en Barcelona

La despedida de los de Costa Azul fue ambivalente, rico por un lado, lindo viaje, pero lata de no poder seguir con ellos y de que esto ya se estuviera terminando para la mitad.

 Ver como se desgrana el grupo que costó mantener junto!!
En el desayuno, el pobre Vampiro, flamante guaripola para Costa Azul, solo en una mesa, estudiaba hiperconcentrado  el mapa y el GPS.
Los otros, más callados y puntuales que lo normal… lo que hacen los nervios!!

Los despedimos, abrazos de todos con todos, compromiso de vernos cuando vuelvan, que se cuiden y no hagan leseras que van sin doctor y sin mecánico jajajaja!!








CHAOOOOOOOO!!!!

Con Migué estiramos la partida todo lo que se podía, nadie quería irse. 

 Finalmente salimos, lento, sin apuro a buscar un lugar donde tomarnos un último café de la despedida quizá hasta cuando.





Nos tomamos el café, nos abrazamos, y seguro nos volveremos a ver para repetir esta aventura. Cuando se quiere, se puede.








Vimos a Migué alejarse rumbo a Cuenca,  por el camino contrario al nuestro, que
volvíamos a Barcelona, a cargo de Di Caprio en su Titanic, que tenía GPS


De respaldo, Ojitos programó el mío y lo puso en su moto.
El camino, en partes conocido para mí fue muy nostálgico, era la despedida.
El Mont Serrat anunciaba la cercanía de Barcelona. Elegimos irnos por autopistas, serían menos de dos horas de viaje, considerando además que éramos 3 motos y no 10 

Algo perdidos, igual pudimos dar con el local de arriendo de motos y devolverlas sin problemas. 





Nos tomamos un taxi hasta el hotel, que quedaba en la Rambla misma, a la altura de la Plaza Real, donde estaba todo pasando, porque el 23 es la fiesta de La Mercé, la más importante de Barcelona, y el 22 que es lunes lo toman sándwich, puente le dicen.
Osea la fiesta empezaba el viernes, que llegamos y no para hasta el Martes
Escenarios montados en las plazas principales. Este en Plaza Real



Barcelona estuvo muy agradable, comimos, tomamos, como no se puede más, volví a juntarme con Matías, fuimos a un outlet de motos y volví con casco, botas y guantes nuevos… nada mal


Almuerzo en La Rambla





Camino a comer

La cava de aperitivo de rigor



Patiperreando
 Sex shop... si compramos o no, queda en Barcelona 
El último almuerzo



Y se terminó.

La sensación es haber vivido esta aventura increíble con un montón de hermanos grandes que me andaban cuidando y que me aguantaron todas las leseras y brutalidades que se me ocurría hacer y decir…
 foto,foto, foto!!! Y todos posaban para la foto grupal, 
 a la cuenta de tres, Pirineos!! Y todos gritaban para el video, 
 que estacióname la moto, 
 que sácame la moto, 
 que págame el peaje, 
 todos a un ritmo que pude seguir sin problemas,
 y tantas anécdotas y tantos recuerdos imposibles de detallar

GRACIAS a todos mis amigos, por haber sido parte de esta aventura inolvidable, especialmente a Migué, que no me sacaba el ojo, a la Paty, gran compañera de pieza y de viaje y a la vida por
regalarnos estas experiencias.

Hasta la próxima!!!!!






De Pamplona a Andorra





Fue difícil irse de Pamplona, de las horitas compartidas con mi hijo, pero el viaje es a Los Pirineos, no, a Pamplona a ver a la familia... este fue un gesto de Migué, incluir Pamplona en la ruta.
Por supuesto que no salimos a la hora… no me acuerdo quién se atrasó esta vez… Popeye debe haber sido.



Muy cerca de la salida de Pamplona  paramos a arreglar el neumático del Vampiro porque ya habían hecho el diagnóstico el día anterior, era un clavo enterrado en el neumático, que mejor era no moverlo hasta tener todo lo necesario para que el remedio no resultara peor que la
enfermedad.


El experto en acción






El día estaba muy bonito, soleado, lo que realzaba la silueta de los molinos de viento sobre los cerros, que convierten la energía eólica en eléctrica y que son tan característicos de esta zona de España.
También notables un par de túneles enormes, de dos pistas más berma por lado, y larguísimos. Yo creo que ni siquiera producen claustrofobia a los susceptibles. A mi, al menos me encantan.

El camino siguió super super agradable, con algunos castillos medievales en medio de los campos, paramos a fotografiar uno.





 Empapados en la estética del medioevo, dos de nosotros se identificaron con los caballeros andantes de la época, sería por andar montados y con casco? y una semi armadura?






 Varios pueblos chicos a la pasada, muchas rotondas y zonas de disminución de la velocidad, alternadas con autopistas estupendas. En una de las rotondas Migué quiso hacernos dar dos vueltas completas denuevo...
Jordi no picó y se quedó esperando, los demás seguimos en filita.
La paciencia de Ojitos fue recompensada esta vez. El siempre quería parar a  a tomar un cafecito en el camino y nunca ocurrió… hasta este día que paramos en un lugar muy bonito, con una terraza al lado de los cerros, creo que hasta río tenía.





Sacamos fotos, alguno se habrá tomado una cerveza en vez del café, y seguimos a Ainsa, a almorzar.
 A Cristián le costó mucho recordar ese nombre, más que la lubina. Yo creo que ya lo olvidó definitivamente.

Ainsa es increíble, un pueblo no tan chico, bien normal pero que tiene un castillo en una colina espectacular. Hay restoranes donde almorzamos, y después visitamos el castillo que es impresionante, un punto alto del día.








El almuerzo estuvo muy bueno!!!


Gracias Migué por mostrarnos cosas tan lidas!! Además el día veraniego, excepcional. Antes de partir los mecánicos esta vez se enredaron decidiendo si arreglaban o no la cadena de la moto de Luiggi que iba suelta… al final se impuso la cordura, para mi por lo menos y decidieron hacerlo en un lugar más apropiado. 
Claro que al final creo que no lo hicieron nunca... no sé que habrá sido mejor.



Seguimos camino a Andorra por lugares increíbles, especialmente una zona de acantilados altísimos, rectos, que casi no dejaban ver el cielo, en el camino de montaña con curvas. Algunas partes me recordaron el camino a Mendoza. Me encantó esa pasada!!

El atardecer nos pilló en medio de los cerros, y en una curva, el sol en contra de lleno en los ojos nos encandiló a todos que nos vimos en apuros y pensamos que mas de alguien podía chocar porque no se veía nada y no quedaba otra que parar. Pero no pasó nada.

Después de eso seguimos, claro que medios desordenados, Ojitos, que ya no tenía que hacer mérito para ganarse el cafecito, me adelantó sin más ni más y se llevó a Migué detrás de él. No sé cuando pasaron los otros, y yo tuve que parar a arreglar mi bolso que se habá soltado. 
A Camarón, que me acompañó, justo le entró una llamada del yerno para laPaty, pero se le coló por el blue tooth de los cascos, insólito.

Después de reagruparnos seguimos camino y volvimos a parar en una explanada para abrigarnos un poco, justo cuando la luna llena empezaba a salir en el horizonte, impresionante.





Ahí por supuesto la foto de rigor. Esta vez costo más que posaran!!




Aprovechamos de mandarle un saludo de feliz cumpleaños a Elmer
Seguimos a Andorra, en la entrada nos desordenamos y nos perdimos, Camarón entró por donde no era.

Después de un rato nos encontramos, pero no era tan grave porque todos más o menos sabíamos donde estaba el hotel, donde habíamos estado 2 días antes. Igual yo me paré en la esquina para indicarles y que no se pasaran.

 Sebastián nuevamente nos dio toda la champaña que quisimos, y de nuevo nos fuimos copeteados a la comida de despedida, ya que al otro día nos separábamos: Migué a Cuenca a su casa, Ojitos, Camarón, la Paty y yo a Barcelona y los Batistes, Cristián, Popeye, Luiggi y
Vampiro a  la Costa Azul, con Vampiro que hacía años que no andaba en moto, de guaripola de la manada.

Migué que estaba chocho con su título de guaripola, hizo entrega oficial del cargo al Vampiro, que yo creo que la pura idea ya lo estresaba.
Fuimos a comer a la pizzería, nadie con muchas ganas de despedidas, las dejamos para el otro día mejor. A la vuelta encontramos botada una motito rosada de Barbie con una rueda mala, le arreglaron la rueda, me subí..

, pero lo que pasó en Andorra, queda en Andorra.

martes, 1 de octubre de 2013

De Pau a Pamplona

Amanecimos en el hotel de Pau, con el día frío y húmedo, se notaba que había llovido durante la noche. Sin embargo, algunos claros en el cielo, hacían dudar de si ponernos o no los trajes de agua. 
La levantada fue bien accidentada, ya que la Paty se quedó sin agua caliente en la ducha... mal... le pedimos auxilio a nuestros vecinos, para allá partió la pobre, y tampoco, al final medio se duchó con agua tibia-fría.

El desayuno fue un poco a la carrera, la idea era salir temprano, para pasar primero a  San Sebastián, y de ahí llegar a Pamplona para ver a mi nieto.
De hecho, que yo pudiera estar con mi otro hijo, Diego, su mujer y mi nieto, era el motivo de ir a Pamplona como parte del circuito.

Por supuesto que salimos más tarde de lo esperado... los que seguían a la Costa Azul,  entraron en pánico porque parece que no tenían GPS, entonces idearon sacar el de la moto de Camarón, que yo creo que viene de serie, más que instalado en la moto, para probarlo en otra moto. 
No lograban sacarlo, a esa altura se habían juntado varios mecánicos para dar ideas de cómo debía sacarse, ya que no resultó a la primera. Finalmente, el más entendido, aplicó cortapluma o destornillador por el lado, así cualquier cosa sale. Yo vi la chapa del soporte del GPS  en la mano de Camarón diciendo: ya sé cómo es!!! 
Creo que volver a ponerlo fue otro capítulo parecido. Yo miraba todo esto de lejos, en la duda de sacar o no el traje de agua, con el casco puesto y lista para partir, impaciente por llegar luego a Pamplona, cosa que ala resto  no le podía importar menos.

Finalmente partimos, apostando a que no llovería. Error.
Al poco rato, media hora quizás, empieza una llovizna fina, que se fue acentuando a medida que avanzábamos. Algunos quisieron parar a ponerse los trajes, así que en el primer puente que cruzaba la carretera, y que servía de cobertizo, paramos con esa intención; Migué y yo pensábamos que podíamos aguantar hasta el área de descanso, unos 15 Km más adelante, pero siguió lloviendo fuerte, ya estábamos ahí, las 10 motos, cometiendo una infracción gravísima allá, pararse en la berma, y decidimos ponernos nuestros trajes también. Cada modelito más sentador que el otro. 
Todos los premios se los llevó Camarón con su modelito Pikachú.
Ya más protegidos seguimos al área de descanso a revisar el aire de Vampiro y Cristián, que parecía que venían guateando  ( los neumáticos )
Estuvo bueno parar porque pude sacar fotos.
Cristián

Jordi

Rondamón

Ojitos y Pin Pon, Nordkapp team

Migué, Ronda y Paty

Pikachú

El primer peaje de carretera evidenció nuestro total subdesarrollo, ya que no sabíamos cómo hacerlo funcionar. Al final Migué con su tarjeta iba pagando el importe de cada uno, hasta que pasamos todos.

Seguimos rumbo a San Sebastián, y en la primera bomba, de nuevo parar, por el tema del aire... paciencia Dios mío, pero no sólo eso, entraron algunos a comprar chocolates, helados, al baño, ¡si no llevábamos ni 1 hora de camino!

Vuelta a partir, pero en el camino tuvimos que entrar a Bayonne, a echar bencina, porque varios íbamos con la luz de la  reserva encendida, y nadie le creyó a Migué que con eso llegábamos a San Sebastián. El pueblo bien bonito, me gustó, pero con mucho tráfico, miércoles a mediodía, día laboral, se entiende.
La tanqueada fue eterna, por supuesto que no todas las tarjetas funcionaban, vamos pasándolas de unos a otros.
La salida caótica, alguien atravesó la moto en la calle para detener el tránsito y que pudiéramos salir todos juntos.

Finalmente, ya sin lluvia, llegamos a Donostia, como me gusta decirle a este balneario sofisticado y señorial, con imponentes mansiones en la costanera, y famosa por la playa La Concha, con el Peine del viento, de Chillida en un extremo, y el teatro donde se realiza cada año el famoso festival de cine, en el otro.

Dimos una vuelta por la ciudad, con varios cortes del grupo en los semáforos pero esta vez no nos perdimos. Encontramos un sitio para estacionar las motos, para caminar un par de cuadras hasta la playa, a sacar fotos. Ante este panorama, Camarón por supuesto, prefirió quedarse cuidando las motos jajaja, esta vez con la Paty. Deberíamos haberle dado propina!!

En la playa, las fotos de rigor, lástima que no pudimos hacer la foto grupal, ya que no estábamos todos. Algunos sacamos fotos, otros se sacaron las botas porque tenían las patitas mojadas. Todos teníamos las manos teñidas con los guantes mojados, riiico!



Finalmente, el tramo final para llega por fin a la ciudad de los sanfermines. Volvimos a ponernos los trajes de agua por recomendación de mi hijo, pero no volvió a llover.
Quedaban 90 km
Decidimos irnos por autopista, pero por supuesto, esperando a los rezagados, que nunca entendí porqué no corrieron más, ya que el límite de velocidad lo permitía,al llegar donde estábamos Migué y yo 1 y 2 según el orden oficial, ellos tomaron el camino a Pamplona por camino secundario... yo no lo podía creer, parecía que lo hacían a propósito para no llegar a Pamplona.

Finalmente llegamos, nada glamorosos y bien a mal traer. No sé que es peor, un gato mojado o un motorista mojado.
Llegamos al hotel, colindante al edificio donde vive mi hijo, y el llegó a encontrarse con nosotros. Guardamos las motos, y nos separamos, yo a hacer vida de familia y el resto a tomarse Pamplona por asalto, en la calle Estafeta, a comer pintxos, cerveza, a recorrer el encierro y a comer chocolate con churros en el Iruña.
Supe que se fueron en un autobús, transpamplona le pusieron, y que lo pasaron muy bien.
A la ida

A la vuelta

Yo disfruté toda la tarde con mi hijo,mi nieto y  mi nuera que llegó un poco más tarde, les conté anécdotas del grupo de amiguis y se mataban de la risa con esta abuela bien sui generis, hay que decirlo. Nos reímos y regaloneamos, estuvo muy muy lindo.

                             
                                  Cualtaco en la llegada a la Plaza de Toros