domingo, 23 de agosto de 2026

Cabildo. Después de la tormenta siempre sale el sol

 Este año 2026 estará marcado por los estragos que ha dejado el fenómeno climático planetario llamado Super Niño.
En el hemisferio sur y especialmente en Chile, han ocurrido temporales inéditos, con marejadas,  lluvias torrenciales producto de ríos atmosféricos donde nunca llueve, en el sur para qué decir, vientos huracanados, desbordes de ríos, inundaciones, aluviones, nevazones, quebradas secas por décadas que en cosa de horas se "activan" convirtiéndosela en ríos caudalosos que se llevan todo por delante, y devastación por doquier.
Caminos cortados, socavones a diestra y siniestra que aparecen cuando el terreno, ya saturado de agua, no aguanta más y se desmorona como castillo de arena arrastrado por el mar.
Hasta la Ruta 5 cerca de Vallenar estuvo cortada varios días, después que un aluvión se llevó parte de la calzada.
La Avenida del Mar, en La Serena, sepultada bajo toneladas de barro arrastrado por  el desborde del rio Elqui que se abrió paso hasta el mar, tiñendo las aguas de café.
Cientos de pueblos aislados por el corte de caminos, por inundaciones con la gente en los techos de las casas esperando ser rescatadas, o atrapados por la nieve a la espera que las cuadrillas de rescate despejen el camino para poder ser evacuados.
No puedo dejar de mencionar las dos parvularias con el apoderado del jardín que quedaron atrapados en un refugio para andinistas en el cajón del Maipo, que se fueron de carrete sabiendo que nevaría como nunca. 
Como se les había perdido el rastro, se activó el dispositivo de búsqueda y rescate y los llamados por redes sociales para encontrarlos con vida.
Lo que en teoría era una tragedia terminó siendo un meme, de una noche de fiesta que terminó mal y dejando a los protagonistas como el hazmerreir a nivel nacional.


El paso Los Libertadores estuvo cerrado casi un mes por los 6 o más metros de nieve que cayeron y Portillo perdió una gran cantidad de reservas en el hotel y esquiadores que no pudieron subir por el mal tiempo.
Volvimos a ver lluvia como no se veía en décadas, además de dias y noches extremadamente frías, a veces con temperatura bajo cero.
Con este panorama, la posibilidad de salir en moto era muy muy baja.
Pero este fin de semana el pronóstico era soleado y temperaturas primaverales.
Así que el viernes propuse un paseo a Cabildo para el sábado. 
No hubo quorum... porca miseria.
Pensé en vender la moto e inscribirme en un curso de tejido.

Y en vez de salir en moto con los rudos motoqueros, terminé en el Mampato con mi hija y mi nieta en los caballitos del carrusel.
Pero Paparazzi se compadeció y me dijo que saliéramos el Domingo. A Cabildo.
El lo propuso en el chat, y aunque nadie se sumara, ya éramos 3 y con eso basta y sobra para un paseo.  


 
La junta sería en CoChi, a las 10 para partir a las 10:30.
La ruta la de siempre, que es la misma pero nunca igual. Santa Teresa, San Felipe, Putaendo, Cuesta Los Patos, Cabildo.
Y la vuelta por La Ligua y la 5 Norte.
El día estaba muy agradable, no tanto como ayer que había mucho sol, pero no hacía frío y el sol se dejaba ver entre unas pocas nubes.
Llegue a CoChi pasadas las 10 a echar bencina y reunirme con el grupo que ya habían llegado.




Para mi sorpresa aparte de los Paparazzis estaba el Pelao, (me había llamado mucho la atención que no contestara nada en el chat porque él va a todas) y Elmer que iría en su flamante deportivo descapotable , con Mamón de copiloto.
Pasadas las 10:30 partimos, yo más feliz que perro con pulgas.

El día estaba exquisito!
El paisaje después de la lluvia, teñido de verde, la expresión mas palmaria de que el agua es el origen de la vida.
Qué rico volver a subirse a la moto después de tanto tiempo!!





Después del peaje Chacabuco nos reagrupamos y seguimos juntos.
La pasada por Rinconada estuvo inusualmente expedita y eso evidentemente acorta el tiempo de viaje cuando hay que pasar por ahí.
Lo mismo San Felipe, cero congestión.
En un semáforo en rojo nos reagrupamos. Junto con nosotros paró un repartidor en moto que me dijo que encontraba linda mi moto. Le di las gracias. 








Ya en el camino a Putaendo había una cola larga detrás de una camioneta a 1 por hora. 
En la recta con buena visibilidad adelantó un auto y yo pensé que si el podía, yo, con mayor razón tenía que tirarme. Pero lo que no había cachado era que un poco más adelante había un lomo de toro, que no era muy visible, y además los tacos de cemento que separan las pistas antes y después de los lomos de toro.
Me encontré a boca de jarro con el reductor de velocidad, y no sé a cuánto pasé por encima, pero al menos no volé por el aire jajajaja y alcancé a cambiarme a mi pista antes de encontrarme con los autos en contra. Todo mal.
Después Elmer me comentó que había visto toda la movida porque iba atrás mío.
Fue muy impactante ver como corre agua por lo que antes se veía como cauces secos por donde alguna vez podría haber estado un río.
De hecho, el río Putaendo traía mucha mas agua.


En la calle antes del puente había una feria que seguramente se pone ahí todos los domingos.
Ahí paramos para reagruparnos.


La cordillera nevada es otro plus del paisaje. Es hermosa, y el telón de fondo perfecto para los campos verdes.


El camino en la Cuesta Los Patos resistió muy bien el temporal. Solo se ven cada tanto restos de tierra que atraviesan la calzada, producto de algún deslizamiento de tierra que ya fue removida. 
Pero en general perfecto, sin ninguna rotura.
Paparazzi se fue adelante, luego Elmer y yo más atrás, a mi ritmo, con el Pelao escoltándome. Un amor él.
Elmer con Mamón pararon en un área de estacionamiento en la cuesta, antes de llegara Cabildo, y siguieron detrás de mi y el Pelao.
Poco antes de llegar a Cabildo parecieron unos nubarrones en las laderas de los cerros, que se fueron agrandando a medida que nos acercábamos. La temperatura que había llegado hasta 24º, bajó abruptamente a 14º y se mantuvo así, nublado y fresco  mientras estuvimos allá.



Llegamos sin problemas al restorán que algunos consideran sede de Cualtaco jajajaja. 

Agarramos el ultimo hueco libre para estacionar las dos motos.
El auto quedó más lejos y Paparazzi llegó al final porque se pasó de la calle donde había que doblar y se dio una media vuelta.
Organizamos nuestras cosas antes de ir al restorán. 
El Pelao estaba dudoso si dejaba o no su teléfono cargando guardado en la guantera de su moto, pero sin llave... porque había una mujer de rasgos asiáticos que se paseaba de lado a lado por la vereda en la parte donde habíamos estacionado que le dio mala espina.
El punto es que dudó tanto que se nubló y dejó el teléfono en el asiento de la moto, a vista y paciencia de cualquiera que pasara por ahí.


Y lo peor: se dio cuenta de todo esto cuando llegamos a las motos,  para volver a Santiago, unas dos horas después, y lo vio, ahí mismo donde lo había dejado jajajajaja.
Este es el restorán donde se elige el plato de fondo, y que incluye un consomé, una ensalada y un postre 
La sopita estaba muy rica!!
Yo me incliné por las prietas con puré.
Estaban muy ricas pero eran 5! asi que me pude comer 3 y deje 2 y un poco de puré para llevarme a la casa.

Después de almorzar nos quedamos haciendo sobremesa, o más bien sobrecalle en las mesitas que tienen en la vereda. La excusa era comprar helados que venden a la entrada, pero hacía mucho frío y creo que nadie se tentó.
Cuando estábamos por partir se nos acercó un vagabundo pidiendo plata para comida... yo le dije que no tenía plata pero sí tenia comida, prietas con puré, y le pasé la doggy bag de plumavit. Me miró un poco desconcertado, pero aceptó y agradeció el ofrecimiento. 
Y emprendimos el regreso por la calle que va hacia La Ligua.
Paparazzi adelante, luego yo, atrás el Pelao y Elmer con Mamón al final.
En una esquina, que yo recordaba que había que doblar a la izquierda para acceder a la avenida y después al desvío hacia Santiago, pasamos de largo, pero el Pelao si dobló y avisó con la bocina.
Yo seguí detrás de Paparazzi y un poco más allá, donde había una señalética para virar a la izquierda, que decía claramente Ruta 5 y Santiago, Paparazzi siguió de largo, yo detrás de él, y vi por el espejo como Elmer si doblaba ahí, con el correspondiente bocinazo.
Y seguimos derechiiiiito, cruzamos La Ligua, pasamos por La Chimba y otro pueblo que no recuerdo el nombre, donde se llevaba a cabo una procesión honrando a alguna virgen, con  danzas folclórico-religiosas y chicas ataviadas con polleras repolludas, todas iguales, blanco y celeste. 
A lo mejor eran de la Católica, pidiendo una ayudita a la virgen para un  mejor desempeño del equipo, dado los resultados de los últimos partidos.



Llegamos a la 5 Norte a la altura de Papudo, para seguir hacia el sur a a juntarnos con los demás paseantes.

Nos reagrupamos en la Copec Wirito en LlayLlay, y como está oscureciendo más tarde, hubo tiempo para conversar un cafecito.

Ahí estaba estacionado un camión gigante, como los que se ven en Estados Unidos. La cabina con un verdadero departamento, más que un dormitorio, y el trailer enorme, nos cuantos metros tendría pero era inmenso. Y ese llamaba Carmona Jajajajajaja. 

Nos despedimos, yo super contenta de haber salido en moto, y de ver a Elmer y los Paparazzi después de harto tiempo!
Los Paparazzi me acompañaron por la radial hasta casi mi casa, gracias!!




Y gracias a la Margarita por las fotos que me compartió para ilustrar el relato
Cualtaco es lo mejor!
Hasta la próxima!!









jueves, 23 de julio de 2026

Paseo a Petorca con los R & F en el Dia del Trabajo

 Con este paseo tenía sentimientos encontrados. Por un lado, tenía muchas ganas de salir en moto, pero por otro, el organizador era Migué, con Wiro, Pancho, el Pelao y Ricky confirmados, osea los rápidos y furiosos a los cuales es imposible (para mí) seguirles el ritmo.
Lo bueno era que Camarón iría en auto con la Sonia.
Lo otro era que no era un paseo tan corto, y con el cambio de hora, empezaba a oscurecer a las 6.
Pero bueno, fui no más.
Nos juntamos a las 10 en la Copec de Los Libertadores. La ruta sería San Felipe, Putaendo, Cabildo, Túnel La Grupa, Petorca, y más allá hasta el restorán seleccionado.

Se trataba de el Rincón Criollo, (qué nombrre más original jajajajaja) que Camarón encontró en Tiktok.
El día estaba muy nublado y frío, pero según el pronóstico hacia Putaendo estaría despejado y más templado. Por lo mismo no fui taaaan abrigada.
Cuando nos estábamos preparando para partir, el Ricky parece que le pegó accidentalmente al espejo del Pelao, y salió volando la parte como la carcasa, no el espejo mismo, creo que con el intermitente incluído.


Salimos super puntuales a las 10:30 con el día frío y mucha neblina, pero ya een Chacabuco las nubes empezaron a disiparse.
Migué se fue haciendo fotos y videos con su cámara 360º.
Nos fuimos más o menos juntos a buen ritmo con poco tráfico para ser feriado.
En el desvío a Santa Teresa el Wiro se pasó y se fue a dar una vuelta no sé por donde. 
Pero, en compensación, nosotros nos agarramos una cola eterna detrás de un funeral. Lo respetamos un poco, y después nos fuimos por la berma y evitamos bancarnos el taco interminable de autos con los dolientes.
Llegando a San Felipe el día estaba soleado y con agradables 23º.
En uno de los semáforos en San Felipe, Migué nos avisó que el Wiro se había pasado y que más adelante íbamos a parar para esperarlo. No había terminado de avisarme que íbamos a detenernos, cuando apareció el Wiro  justo al lado mío jajajajaja.
Seguimos hacia Putaendo, por suerte, sin tanto tráfico.
Después de cruzar el puente Alessandri sobre el río Aconcagua que casi no existe, un poco más adelante paramos para reagruparnos y esperar a Camarón.
En eso estábamos cuando lo vimos pasar, y seguimos camino hacia la Cuesta Los Patos y Cabildo.

En la cuesta nos encontramos con varios derrumbes, piedras en el camino, y uno, de mayor tamaño que reducía las pistas de circulación y había obligado a poner  barreras New Jersey para contener el derrumbe y proteger a los vehículos que transitaban por ahí.
Nos volvimos a encontrar en el semáforo en Cabildo, donde hay que doblar a la derecha hacia el Túnel La Grupa.
Subimos el cerro hasta el túnel disfrutando de las vistas panorámicas, desde lo alto en el camino serpenteante.
El cruce de ese túnel siempre agrega algo de emoción, por su longitud y la falta absoluta de luz, excepto los focos de las motos al ir avanzando, que además iluminan los muros irregulares de la roca viva.
A la bajada del túnel está el desvío hacia Petorca. Avanzamos por un camino muy bonito, casi sin tráfico con muy rico clima.
Pasamos por un pueblo cuyo colegio estaba de aniversario. Con ocasión de ello todo el pueblo estaba decorado con globos blancos y rosados, como para Instagram jajajajaja.
Llegamos al restorán a buena hora, antes que se llenara y pudimos estacionar las motos sin mayor dificultad.Migué me ayudó con la mía y entramos al local. 




Años atrás en un paseo de fin de semana a Petorca, al hotel de su amigo Rodrigo Barros, anduvimos por ese camino y llegamos casi hasta donde termina. Yo no me acordaba.
Bien pintoresco todo. A la entrada hay una figura de un huaso tamaño natural, como una especie de anfitrión o punto para la selfie. Camarón no cachó, creyó que era una persona y lo saludó jajajajaja. En su favor hay que decir que no había mucha luz y era fácil confundirse.


Nos instalamos en una mesa super grande donde quedamos muy cómodos.
La comida reguleque no más, una parrillada más o menos, ensaladas ahí no más pero buenos postres. Y no tan barato.


Pero la conversa y la chacota estuvieron muy buenas! Especialmente la referente a la inteligencia artificial. Migué subia fotos y le preguntaba a la IA descripciones de los personajes en la fotos, y resultó que Pancho era más juvenil, Camarón mas elegante y formal, y Camarón y la Sonia estaban en una celebración, probablemente de compromiso de matrimonio a juzgar por el entorno y la actitud jajajajaja Si la IA lo dice...


Antes de irnos Camarón le dio sobras a un perro que andaba merodeando entre las mesas a ver si le caía algo. Y le cayó... pero mucho! Al menos se bancó una buena indigestión.

El pique de vuelta era más o menos largo, considerando que el sol se ponía como a las 6 y yo quería llegar con luz. Asi que en cuanto terminamos de almorzar, como a las 15:30, con el tiempo bastante justo emprendimos el regreso. El plan sería parar en la Copec Wirito a despedirnos.
Hicimos el mismo camino de vuelta hasta Cabildo, para salir a la 5 Norte.
El problema fue que a la salida del túnel La Grupa había un accidente que involucraba a varios autos que habían chocado y con mucho más escándalo que lo que la situación ameritaba. 


Hasta había una mujer tirada en el pavimento, nunca entendí porqué, porque se veía bien, no estaba herida y estaba muy atenta a su entorno... pero le daba color a la espera a que llegara la ambulancia. El Wiro me llamaba para que fuera en mi calidad de doctora, cosa que odio.
Había mucha gente, pacos, y después paramédicos y un cuantuay (chilenismo antiguo que se refiere a un monton de cosas dificiles de clasificar)
Por suerte a nosotros nos agarró a la salida del túnel. Mucha gente quedó varada en el taco dentro del túnel.
Al final nos dejaron pasar entremedio de los autos pero era un hecho que una parte del camino sería de noche. 


Se descartó pasar al café en la Copec, asi que a cambio de eso, para no manejar sola de noche, quedamos que todos nos iríamos juntos a mi casa a tomar el café.
Estupendo.
En Cabildo echamos bencina rapidito y rajamos a Santiago.

La pasada por La Ligua, por suerte, no fue tan lenta como de costumbre.
En la 5 Norte nos fuimos harto rato a 140 o más, para avanzar lo más posible mientras hubiera luz.
Entre pitos y flautas anduvimos como media hora en la penumbra del crepúsculo y otra media hora directamente de noche.
Pero una cosa por otra: a esa hora estaba saliendo la luna y era un espectáculo precioso.
En esas circunstancias a mi me facilita mucho las cosas poderr ir detrás de alguien que vaya marcando el camino. Yo solo sigo la luz roja delante de mi.
Además el Pelao, me alumbraba el camino con su mega luz delantera. Impresionante la potencia de ese foco.
Llegamos a mi casa todos menos Camarón con la Sonia y Pancho.
Wirito se había adelantado y paso a la Copec a comprar galletas y muffins para acompañar el café. Muy buena idea!
Lo pasamos super bien! Conversando y echando la talla hasta tarde.

Nos despedimos después de un gran día, muy entretenido, y con la moraleja de siempre, que aunque haya imprevistos o dificultades, en buena compañía siempre se superan.
Hasta la próxima!