domingo, 1 de febrero de 2026

Voy y vuelvo: De Santiago a Arica ida y vuelta en moto. Capitulo Diez : Hasta Iquique. Despidiéndonos de Arica y empezando el regreso.

 El guionista había decidido que este viaje iba a ser muy distinto al que estaba escrito en el papel.
De partida, ya habíamos recortado un día en Arica y decidido sacrificado subir a Chungará, para revivir la experiencia de 2014 cuando subimos 15 motos, (ver la publicación de Septiembre de 2014).
Pero eliminar Mejillones porque el Hostal no mantuvo su ofrecimiento de estacionamiento para las motos era demasiado! Era uno de los lugares más esperados!
Me dio mucha rabia, por no poder ir a Mejillones y por tener que reprogramar los alojamientos, cosa que en el Norte no es para nada fácil.
Pero bueno, como dice mi partner, "esas cosas pasan en los viajes, y esto es un viaje"
El tramo hasta Iquique era corto, 310 Km pero con tres cuestas, y sin saber si nos tocaría viento o no.
Tomamos desayuno, cargamos las motos, cruzamos un par de palabras con unos argentinos que estaban en el hotel y partimos.

Lo bueno fue que como era Domingo, no había demasiado tráfico  en la mañana cuando salimos de Arica.
El dia estaba despejado, las nubes del borde costero ya habían disipado.
Pasamos a echar bencina, y llenamos mi bidón siendo totalmente innecesario. 
Siempre pasa que cuando tienes un susto, en este caso haber quedado sin combustible en Quillagua, por haber olvidado llevar la reserva en el bidón,  empiezas a hacer lo que había que haber hecho antes para evitarlo. Y que hacerlo después no tiene ningún sentido... bueno, eso fue llenar el bidón con bencina "por si acaso".

El camino estuvo super agradable, buena temperatura, casi sin viento.
Yo lo hice más lento que lo normal, porque sabía que era la última vez que manejaría moto por esos caminos y no quería perderme detalle. Quería mirar cada los cerros, el paisaje, los colores, las curvas, el cielo, sentir el aire.
Ojitos se fue mucho más adelante y cada tanto nos juntábamos.

La bajada de Camarones estuvo maravillosa. En una detención por arreglos en el camino pude sacar mejores fotos de la Quebrada Camarones y su majestuosidad.



El poblado a la bajada de la cuesta, yendo hacia el sur se llama Cuya. Antes hay un puente que cruza de un lado a otro la última parte de la quebrada.



Llegamos al control del SAG, que está en el plano a la salida del puente.
Ahora si había que detenerse y hacer el trámite de rigor, que consiste en la revisión del equipaje para no transportar los productos prohibidos por ley.
Por suerte los funcionarios nos creyeron y no tuvimos que abrir los bolsos. Solo las maletas de la moto.
Volví a mirar el la impactante imagen de Camarones.

Sin que haya sido intencional, paramos en el mismo restorán donde paramos la ida. El de los chacareros buenísimos.
Ahora, con más información me fijé que a la entrada tienen dos figuras de momias Chinchorro. Y que se llama Caleta de Camarones.














Después que nos habíamos instalado, me di cuenta de que era el mismo de la ida reconocí por la figura del Depredador en la terraza, como parte de la decoración jajajajaja.


Y esta vez, lo elegimos porque tenían café de máquina y pasteles. 
Ojitos ya había investigado, y sabía que había café de grano y unos pasteles con muy buena pinta. Eran las 11 AM la hora perfecta del ritual cafetero.
Nos pedimos los cafés y un pastel para cada uno.
Los pasteles eran profiteroles, espectaculares! deliciosos!! Como la mejor pastelería De Santiago. La masa perfecta, suave, aireada y la crema pastelera deliciosa, con el dulzor preciso y la textura insuperable!!
A ese restorán, Caleta Camarones hay que ir!!


Seguimos camino al sur.
Las cuestas ni se notaron, excepto por  un pelotudo en un camión, que en una cuesta a toda velocidad detrás de nosotros, trataba de adelantar. Finalmente adelantó en una curva y lo perdimos.
Ya estábamos en la recta infinita que atraviesa el desierto, fracturando la planicie sin límites.
Esa escena para mi es deslumbrante. Me deja en una especie de extasis y no quisiera que termine.

En el camino hay un letrero que indica la ruta a Iquique, obvio, y la salida a algo que se llama Poder de Compra. He pasado mucho rato tratando de averiguar qué ·%&$"# es y no hay nada en la web.

Pero, con todo lo que leí, parece que son unidades operativas estratégicas  de Enami, situadas en diferentes partes de las regiones mineras, que tienen por objeto comprar la producción  a Pymes, contando algunas con infraestructura para su procesamiento, como fundición propia, o planta de chancado propia, que es el caso del Poder de Compra Arica. 
Proporciona una red de compras que permite la sostenibilidad de la minería artesanal.
Por lo que leí también el PC Arica no está siendo rentable y parece que lo van a cerrar.
Resuelta la duda, sigamos con el viaje a Iquique.
Volvimos a pasar por la Pampa del Tamarugal. 
No faltó el altar homenaje a San Lorenzo, patrono de los mineros.


El camino a Iquique desde la 5 Norte es una autopista de doble pista, estupenda.


Pasa por el lado de Alto Hospicio, asi que no se alcanzan a ver las tomas, ni toda la pobreza y despelote que hay ahí. Es uno de los lugares en que la llegada de migrantes con papeles y sin papeles, la mayoría muy pobres, escapando de sus países, ha sido más problemática.


Esta comuna registra una de las tasas de homicidios más altas de Chile, y gran parte de los delitos son perpetrados por bandas del crimen organizado, como el Tren de Aragua y Los Shottas, que operan principalmente en zonas de toma. Por suerte de están tomando medidas, aumentando la televigilancia con cámaras, y operativos policiales masivos, con la captura de clanes familiares completos. 
A pesar de ser Domingo había mucho tráfico, en la autopista y en la ciudad.
La bajada a Iquique es sensacional. La diferencia de altura entre Alto Hospicio e Iquique es de 600 m. Es una bajada empinada con unas vistas impresionantes del Océano Pacífico.
Atravesamos toda la ciudad por una calle paralela a la Costanera o Ruta 1, hasta que por una perpendicular buenos llevó hasta el borde costero, y de ahí al hotel que estaba lejos del centro y al lado del mar.
El NH Costa, con estacionamiento al lado de la entrada, sin mayor dificultad y con carrito para llevar el equipaje. Perfecto!!
Ya en la recepción se veía que era un muy buen hotel, con unas vistas espectaculares.

Nos registramos, nos cambiamos ropa y fuimos a almorzar en la terraza, con vista al mar y una agradable brisa. Fue un acierto, la comida estaba deliciosa. Y Diego, el chico que nos atendía, super amable.
Después Ojitos se fue a su pieza y yo me puse traje de baño y me fui a la piscina.
Solo éramos yo y otro huésped, español parecía por el acento. Se metió a la piscina, dio un par de vueltas y volvió a su reposera, y estuvo todo el rato hablando por teléfono cosas que parecían de negocios o trabajo. Así que era como estar sola, relajada, tomando sol.
Miraba en el cielo como volaban muy sincronizados y elegantes unos pájaros negros  que no recordaba haber visto antes. Después Ojitos me dijo que eran zopilotes, que en Chile se les dice jotes, y que provienen del sur de Estados Unidos y Mexico, pero que han ido migrando al sur y ya se los encuentra en Castro. Esta presentes en todo Sudamérica
Cuando me dio calor me metí al agua y estaba exquisita. Estuve ahí mucho rato disfrutando de la piscina y del entorno.



Más tarde me fui a vestir y con Ojitos bajamos a tomar un café con un pastelito, en la misma terraza donde habíamos almorzado.
En eso llegaron los argentinos que estaban en Arica, y se sentaron muy cerca de nosotros. Eran dos parejas recorriendo Bolivia y Perú creo, y ya iban de vuelta a Argentina. Las mujeres eran amigas del colegio y ya tenían nietos.
Ellos nos metieron conversa.. que de cuando andábamos en moto etc etc, y estuvimos mucho rato con ellos compartiendo anécdotas de viajes, las cosas que conversa la gente cuando no se conoce.
Así terminó el día.
En el hotel gestionaron que la noche extra fuera en la misma habitación aunque fueran dos reservas distintas. La chica de la recepción super atenta y eficiente.
Dentro de todo, si por no ir a Mejillones teníamos que quedarnos en ese hotel, no era tan terrible.
De hecho, por cosas que pasaron después, fue lo mejor.






viernes, 30 de enero de 2026

Voy y vuelvo: De Santiago a Arica ida y vuelta en moto. Capitulo Nueve: Arica cultural, dos experiencias pendientes que se cumplen!

 Era el día 13 desde habíamos partido, y estábamos en algo así como la mitad del viaje, Arica, ya que desde ese punto empezaríamos a volver acercándonos a Santiago.
La estadía en Arica se vio reducida de tres a dos noches, por el problema con el neumático de Ojitos, pero no fue tan terrible, porque, por el tema de la altura habíamos descartado ir a Chungará, y eso tomaba un día entero en el itinerario.
El plan para el día era subir al Morro y visitar el Museo Arqueológico San Miguel de Azapa, donde se encuentras las momias de Chinchorro.
Ambos panoramas para mí estaban pendientes desde hacía muchos años.
Nos organizamos para estar en el Morro a las 10, que es la hora de apertura.
Desayunamos en el comedor, un lugar muy bonito, con un desayuno correcto, no excepcional pero bueno.

Salimos a la hora que habíamos programado para recorrer los casi 7 Km que había hasta el sitio histórico. Estaba nublado pero templado. Agradable si se anda con pantalones y chaquetas de moto.
No era tan fácil salir del hotel hacia la ciudad, por una calle muy empinada, que terminaba en un viraje a la derecha con cero visibilidad en una calle muy transitada, y un disco pare en pendiente.
Cuando Ojitos lea esto, se va a acordar perfecto del susto que lo hizo pasar un taxista energúmeno en el viraje a la derecha.
 El trayecto hasta allá no fue muy agradable, con mucho tráfico para ser sábado en la mañana, y conductores agresivos y amenazantes, buenos para tirar el auto encima, no dejar pasar pudiendo hacerlo, y bocinear.
Cruzamos varios barrios re pencas, con las calles rotas.
En un ceda el paso Ojitos alcanzó a pasar y yo quedé varada mucho rato, con giles que en vez de mantener o disminuir la velocidad en el cruce, aceleraban y no dejaban pasar. Por suerte mi partner cachó y me esperó más adelante.

La subida misma al Morro, con una altura de 139 msnm es fácil y el camino está super bueno.
Per el estacionamiento es de tierra, disparejo y con pendiente. Riiiico jajajajaja.
Y más encima la pata de mi moto que no baja si no hay altura suficiente con el terreno, lo hacía más complicado asi que necesité ayuda para estacionar.


Nos dirigimos primero a la cima, donde hay un Cristo, algunos bustos de los héroes que participaron de en la gesta histórica, y al mirador desde donde se aprecia en el litoral, el Puerto de Arica y la Península El Alacrán, ex Isla El Alacrán.




En la Isla El Alacrán se han encontrado arpones que datan del siglo I y también evidencia de comunidades recolectoras de mariscos.
En el Virreinato del Perú se usó como presidio para los rebeldes y en la  guerra del Pacífico funcionó como destacamento militar peruano, donde se instalaron torpederas.
En 1964 se construyó el camino de 460 m para unir la isla con el continente convirtiendo la isla en península. En 1985 fue declarada Monumento Histórico Nacional. 
Actualmente alberga instalaciones pacíficas como el Club de Yates y la playa El Alacrán, la favorita para la práctica del surf y del bodyboard.



Después fuimos al Museo Histórico y de Armas del Morro de Arica.
Es bien interesante, y está bien montado.



Como habíamos llegado temprano, lo recorrimos casi solos. Estas cosas tan marciales y tan patrióticas despiertan ese espíritu  nacionalista orgulloso de Chile.
El recorrido tiene como música de fondo Los Viejos Estandartes; no podía ser de otra manera.
Muy buen recorrido por el Morro y su historia.
A la salida hay un puesto donde venden souvenirs. Yo compré un imán para el refrigerador y un destapador de botellas para andar trayendo en la moto.
Cuando nos íbamos yendo, había llegado un bus con un paseo de adultos mayores, casi puras mujeres, más desordenadas que curso de colegio. El guía a cargo rabiaba y sufría que no le hicieran caso jajajajaja.
También nos topamos con unos motoristas, dos hombres, y por supuesto Pedro les metió conversa. Y resultó que uno de ellos era amigo de su hermano jajajajaja.
Nos despedimos, Ojitos sacó mi moto de la tierra y bajamos para ir al Museo San Miguel de Azapa, para ver las momias Chinchorro.
El sitio en cuestión quedaba lejos, en la Quebrada de Azapa, obvio, como a 20 Km y nuevamente había que cruzar barrios con el pavimento en regular estado.
Pasamos a echar bencina y seguimos camino. 
A esa hora ya se sentía harto calor.


Estacionamos las motos en la calle, y al frente había un foodtruck con mesa y quitasol donde vendían mote con huesillos. Heladito. No podía ser mejor.
Así que en vez de café, pedimos uno para cada uno.


Luego entramos al recinto que es mucho más que solo el museo que conserva las momias.
Compramos las entradas y nos guardaron los cascos y las chaquetas.
Es espectacular. 
En la entrada tienen una exposición de trozos de rocas con petroglifos.


Y después hay un recorrido predeterminado, para adentrarse gradualmente en la historia de la región, sus primeros habitantes, su cultura, hasta llegar a la cultura Chinchorro que fue la más avanzada y sofisticada.
Estuvimos mucho rato inmersos en la experiencia, disfrutando a concho.
Tienen una gran colección de objetos, cerámica y cestería, y lo más notable, está un molino de la época de la Colonia, que era el sistema de molienda de aceitunas hecho en piedra, para producir artesanalmente el aceite de oliva, producto estrella de la región. 



Y al final se llega al edificio donde están las momias.
Antes de entrar fuimos al baño, y cuando salí Ojitos estaba en animada charla (cuéntate una nueva) con un funcionario del museo. 

Fue una suerte, porque nos hizo una especie de visita guiada, no solo de la sala de las momias, sino, que de el sitio en que nos encontrábamos. 85 hectáreas pertenecientes a la Universidad de Tarapacá, donde funcionan, además del museo, la Facultada de Arqueología y la Facultad de Agronomía. Y nos mostró un proyecto en la ladera del cerro, una plantación de algo que no recuerdo, con alguna técnica muy sofisticada que tampoco pude retener 😬


ARAUCARIAS EN TARAPACA

AL FONDO EL AREA DE AGRONOMIA

 La guinda de la torta fue la sala de las momias, y se notaba el orgullo con que nuestro improvisado guía se refería al espacio en que las conservan,  con parámetros de temperatura humedad e iluminación muy estrictos.
Se considera que estas son las momias conocidas más antiguas del mundo. Las investigaciones las ubican en el 5000 a.C. con su auge en el 3000 a.C. Osea, hace 5000 a 7000 años



Las primeras fueron encontradas en la playa Chinchorro, en Arica y de ahí su nombre.
Surgieron como un complejo ritual mortuorio en la cultura Chinchorro que ha sido reconocida por la UNESCO por su valor excepcional en el tratamiento de los cuerpos y su cosmovisión, destacando su adaptación al desierto más árido del mundo
Es muy impactante la sensación de estar presenciando los restos de un humano, hombres, mujeres, niños y fetos,  de hace 7000 años... imaginar que vivían y tenía su rutina cotidiana en su comunidad.
Me imagino cómo será para los arqueólogos que ademas los manipulan.
A la salida nos topamos con una viajera solitaria en moto, que venía desde Colombia. Y que también le gustaba viajar lento, sin apuro.
Nos despedimos y nos fuimos al hotel para ir a la playa.
Estuvimos en la playa pero no nos bañamos. Yo fui hasta la orilla y tenía la expectativa de que el agua estuviera más tibia. Asi que llegué hasta la orilla no más, para mojarme las patitas.
Pero igual fue rico estar  tirados en la arena mirando el mar y el Morro.


Nos fuimos de la playa para ir a comer algo y después al hotel.
Más tarde recibo un WhatsApp del alojamiento en Mejillones, donde llegaríamos 2 días después, avisándome que no tenía estacionamiento para las motos, y si manteníamos o cancelábamos la reserva. Queeeee!!! Nuevamente el guionista y sus cambios de planes. Al principio entré en caos. Había que reprogramar todo.
Después de hablarlo con Ojitos, anulé la reserva y nos fuimos a arreglar el lío con una cerveza. 
Demás esta decir que en Mejillones, que iba a ser uno de los highlights del viaje, no había alternativa de alojamiento. Ya estaba todo tomado dos meses antes cuando empecé a ver las reservas y solo había conseguido en el Hostal Nancy 
Plan: Alargar una noche la estadía en Iquique y reemplazar Mejillones por Antofagasta que tampoco era tan simple.
Estuvimos como 5 horas en ese asunto y quedó resuelto. Una noche más en Iquique, en el mismo hotel donde teníamos la reserva, y una noche en Antofagasta, en un departamento por Air B&B.
Al menos nos pudimos ir a dormir con el nuevo plan listo.