domingo, 19 de marzo de 2017

Wirito´s touch... Paseo a Limache

Algo tiene el Wiro... paseo que organiza, paseo que tiene una convocatoria increíble.
Y esta semana fue el colmo! 
El martes, Rudy propuso un paseo a Maitencillo, que se veía como una buena alternativa.
Spoiler y yo respondimos.
Pero el miércoles, algo pasó en la Pizza Nostra, y el paseo del Rudy quedó en la nada misma. 
Y se anunció que "el comité" (nadie sabe bien quienes son "el comité") había decidido organizar un paseo al Ferienheim, restorán de inspiración alemana, y parece que todo un ícono en la V Región, con una larga y estrecha relación con el Colegio Alemán.
Y figuraba Wirito como organizador. La junta sería en Vilola, para ir por la Dormida a Limache, volviendo por Lo Orozco.
El jueves Camarón alertó sobre trabajos y bandereros en el camino Lo Orozco, con eventuales esperas, al menos 3, y tramos de tierra, pero nadie lo pescó.
Más aún, el experto ingeniero Vera ( el de los caminos) desestimó la información.
Y tambien aprovechó la ocasión (el mismo ingeniero Vera), de tirar el cahuín de que seguramente "alguien" iría acompañado.
En ese escenario, Rudy dijo que no iría, porque se alejaba mucho de Marbella, que era su destino final en el caso de ir a Maitencillo. Pero lo apretamos un poquito no más, y fue igual jajajajaja Es un hombre fácil este Rudy.
El mismo jueves estabamos confirmados Wiro, Camarón, Veneno, Vigilante, Spoiler, Elmer, Brutus,yo y el Perro! que no va casi nunca!
Los Vetus confirmaron su participación el viernes. 
Osea un medio lote!! a un paseo sin ningún atractivo especial, pero organizado por Wirito.
En el estacionamiento del edificio, me encontré con el Perro y Camarón, que era el "alguien" que iría acompañado jajajaja! 
Efectivamente, iba con la Marcella, en su primer paseo en moto, y más encima con el lotecito.
Ella muy simpática y super integrada desde el primer minuto.
A Vilola llegamos todos, menos Vigilante que tuvo un inconveniente con la batería, Veneno que nos encontraría enTil Til, y Brutus que nos esperaría en CoChi





En Vilola la Veti tomó desayuno, y Wirito con la Marcella hicieron sinapsis instantánea porque los dos son viñamarinos, y tienen muchos temas e historias en común.

Spoiler propuso bautizar a la Marcella como chela. No sé si prosperará...
Partimos a la hora, y nos fuimos por La Pirámide. Al fondo se veía harto smog.
Como fue la Veti, ella se encargó de las fotos del camino.





El smog al fondo



En Los Libertadores, cuando se unió Brutus al grupo, ocurrió lo de siempre.
Parece que cuando se juntan Brutus con el Wiro y especialmente el Perro, y a veces Elmer, se genera alguna energía rara, parece que secretan algún tipo de feromonas, que los hace irse a 180 o más, sin poder evitarlo. 
Entonces hay un momento en que se siente el rugir de los motores acercándose, y pasando a toda velocidad por el lado. Y siempre son los mismos
Nunca nos fuimos muy juntos. Como eran tantas motos, era difícil saber donde iba cada uno.
Elmer



Camarón y Marcella




Rudy

Wirito

Spoiler
Seguimos por Quilapilún. El camino en la época en que más feo está. Todo seco, de aspecto árido, y los espinos oscuros. Resulta sorprendente como en esos terrenos que se ven tan poco fértiles, también hay plantaciones varias, y viñas.
Como por ejemplo la que hay en el camino a TilTil, después del cruce de la 5 Norte, en un campo donde estaba el silo quebrado por la mitad, y que no hace tanto se preparó para plantar parras. Ahora están bien crecidas y no me extrañaría que ya estén produciendo.
Brutus y Perro


Brutus







Había un desvío por arreglos en el puente ferroviario, que se pasa por debajo yendo a TilTil. Yo me equivoqué, no veía por donde se habían ido los otros, y nos fuimos con Elmer y los Vetus detrás de dos camionetas.
Tuvimos que dar la vuelta en U en camino de tierra... Elmer me ayudó y dio vuelta mi moto.
A la Veti se le cayó un guante, (es su karma) yo no pude parar para recogerlo, pero le avisé y fue caminando a rescatarlo.
Esperando a la Veti
Seguimos los tres y recién en La Dormida nos juntamos con el Wiro y el Perro que nos estaban esperando.


Otros habían parado más adelante. Después del pueblito de Pelumpén, convertido en una pujante feria local, nos reagrupamos. Dicen que el Flaco Cuthbert pasó por ahí en una camioneta saludando. Yo no lo ví.







La parada sirvió para el puchito, y el tema fue que a Camarón se le esarían profundizando las entradas, y que si se tiñe o no las canas. El Wiro lo hurgueteaba sin ningún pudor mientras hacía comentarios al respecto... la Marcella solo observaba divertida.



Los desubicados de Brutus y el Perro hablaban de motos y de cómo habían tomado las curvas en la cuesta... nadie puede...

Seguimos por Lo Gamboa, y más o menos luego, después de una pocas vueltas por Limache mismo, llegamos al destino.
Estacionamos, y nos instalamos en la mesa al aire libre que Wirito había reservado.
Ahí llegó Veneno, que se fue por su cuenta al restorán. 
Nos atendió Matías, un chico que vivió muchos años en Arizona, y que se acordaba de varios de los comensales... por los nombres. Hará un par de años, hubo otro paseo a este lugar, del que yo no participé.
El chacoteo fue el acostumbrado. Wirito y la Marcella retomaron su conversación de Vilola, y sacando cuentas, concluímos que Wirito era un pendejo botado a grande, que andaba en sitios con pura gente más grande que él jajajajaja.
La comida bastante buena, en especial el pancito amasado, que dicen que estaba exquisito. Yo, en un acto de férrea voluntad no lo probé. 
La Marcella tiene otra gracia... no es dulcera. No come postre, y acá el almuerzo es menú e incluye postre. Así que tuve dos postres. Deliciosos.
Al final del almuerzo nos ofrecieron café o agüitas de hierbas. Varios de los rudos motoqueros se ufanaban de saber las propiedades medicinales de varias hierbas... especialmente si son frescas y no en bolsita.
 También opinaban que tener esa clase de conocimientos, y aplicarlos era tan poco varonil como saber que hay distintos nombres para los matices de los colores y que los colores pueden llamarse como frutas. Nos reímos mucho!!





Atrás Matías con el pan amasado
La foto grupal la tomó Matías, antes de emprender el viaje de vuelta, por Lo Orozco, de acuerdo a la planificación de Vera & Vera.
La salida fue expedita, hasta el camino en cuestión. Brutus, que se iba a Valpo, nos dejó antes de entrar al camino Lo Orozco.



Felices íbamos por una ruta amplia y despejada, hasta que... cuek! el primer banderero. Adelantamos por la derecha y quedamos primeros de la fila, las 10 motos.
El Perro aprovecho de ir al baño químico, de los bandereros. Le gritaban si había tirado la cadena.
Con el letrero en SIGA, partimos y efectivamente, había tramos de tierra, que no era tal, era pavimento en pésimo estado, con un poco de tierra encima. Así que no era terrible.



Camarón pensando: se los dije!! jajajajajaja
Volvimos al pavimento y a la doble pista, pero no por mucho rato.
Otro banderero más adelante; esta vez con Spoiler paramos antes en la única sombra que había. Y nos dio una clase de como es que se cortan los cerros para construir los caminos. Nos mostró las huellas que dejan las excavadoras en la pared del cerro cortado, que se llama talud, y unas especie de triángulos de madera, que indican la inclinación del talud y que las ponen los topógrafos. Se llaman brocal. Fue muy educativa la parada.

La flecha indica las marcas de la excavadora.El círculo, el brocal




Seguimos camino, sin saber bien que nos esperaba. Y claro, nos esperaba otro tramo de tierra, y más adelante, otro banderero.
Este fue lejos el más entretenido. Wirito y el Perro estaban primeros, después de dos camionetas. 
Por algún motivo, el conductor de la segunda camioneta consideró que el Perro quería pasarle por el lado, y lo amenazó para que no lo hiciera. Y ahí el Perro se dio cuenta que estaba super curao. Se bajó dos veces de la camioneta a hablar en mala con el Perro y con el Wiro. Y después de eso, se puso delante de la primera camioneta.
Estábamos esperando pacientemente, cuando de la nada, aparece un auto de pacos. Igual que esas películas para público poco exigente, llenas de cabos sueltos. Y todos nosotros, más el conductor sobrio de la camioneta apuntando a la otra camioneta, para que los agentes de la ley hicieran su pega. 
Y la hicieron. Al abrir la puerta para bajar al borracho se cayó una botella de ron o pisco jajajajajaja.
Cuando nos autorizaron a seguir, el fulano ya estaba listo pa irse preso, y seguramente  sin entender de dónde habían salido los pacos!!

La flecha indica la camioneta con el curao
Después de eso, pasamos por Colliguay, la localidad tristemente célebre por la secta fatídica donde quemaron vivo un recién nacido por ser el Anticristo.
Los Vetus siguieron a Villa Alemana a visitar a la mamá de la Veti.
Entrando a la 68 paramos a comentar el incidente del curao y los pacos.


Y después de eso, partieron todos desbocados, como si los hubieran tenido amarrados en los bandereros.
A la altura del Millahue, el calor se dejó sentir pesado.
La última parada sería en Copec Veneno, para despedirnos.
Ahí llegamos, el Perro se tomo un café con dos medias lunas, Dios le guarde el apetito!
Camarón se llevó la silla al pasto y a la sombra. Es que hacía mucho calor.
Después de un rato nos despedimos y partimos cada uno a su casa.




Sigo sin entender porqué a los paseos del Wiro siempre va tanta gente. Pero me alegro mucho de que sea así.
Estuvo muy entretenido!!
En un rato más Elmer parte a Miami, buen viaje!!

domingo, 12 de marzo de 2017

Cumple del Chala y reencuentro con el Paco en Chacabuco

Ayer fue el cumpleaños de don Chala, y con ese motivo se organizó hoy una junta en las empanadas para saludarlo.
Se armó bien a última hora, hoy en la mañana, y el plan fue juntarse en Co Chi a las 12.
Veneno ya había confirmado su asistencia, nunca se sabe en qué moto, o vehículo más bien dicho, llegará.
Confieso que presioné un poco (un poquito en realidad) al Wiro y la Leo, que no le gusta mucho tener que ir en auto, con los demás en moto.
 Pero la amistad lo vale!!
La sorpresa fue que además del Chala estaba el Paco Ossa, de vuelta a las pistas, estrenando moto nueva.
Y apareció Ricky!! también mucho tiempo sin verlo!
Spoiler esperaba en el cruce a Chicureo.
Asi que se juntaron 4 pelaos jajajajaja
Partimos a las empanadas, desordenados por supuesto. La Leo se había ido un poco antes a juntarse con Spoiler que ya estaba esperando.
Nos tenían la mesa lista cuando llegamos.
El Paco


Ricky


El Flaco, que había dicho el día antes algo de ir a las empanadas, estaba allá pero con Checho Hirane, ex compañero de curso del colegio según le entendí.
Capaz que termine participando de algunos paseos.
Las empanadas estaban deliciosas.
Y nos reímos mucho, mucho con las tallas y anécdotas respecto de los más variados tópicos. Por ahora se me viene a la mente lo de "algo dulce".
Spoiler se despidió antes, y partió con 2 empanadas to go








La pelá y los pelaos

Nos volvimos igual de desordenados como nos habíamos ido.
Un paseo cortito, con haaarto calor y el gusto de volver a ver a estos amigos que vemos tan re poco!! Gracias a Wirito que me ayudó a estacionar y sacar la moto.
El Paco con 10 Kg menos y su inconfundible risa (que sigue igual), se supone que empezará prontamente a participar más de las juntas y paseos.
No hay muchas fotos porque ni cámara llevé, pero algo es algo, y los Iphone apañan.
Feliz cumpleaños Chalita!! Una vez más

sábado, 11 de marzo de 2017

Quintay, tan cerca y tan poco que vamos

Este paseo lo programó Elmer, el jueves. No prendió mucho, pero lo suficiente para que se confirmara la partida desde Copec Veneno. Junta a las 10:30 para salir a las 11.
Confirmamos Sobrino y yo, y luego lo hizo Vigilante.
Yo tenía mis aprensiones con esto de ir en un grupo tan chico con los Elgueta, que aparte de manejar muy bien, les gusta andar rápido (por decirlo con cierto eufemismo) y más encima, Sobrino iba en la Ducati Panigale y sus 1199 cc, que no es una moto de paseo precisamente.

Con Vigilante no había problema porque el se adapta al ritmo del grupo y a veces, se compadece de los rezagados, en este caso yo jajajajaja.
Yo me fui como siempre por la Costanera Norte, a la velocidad de siempre, y no como siempre, había pacos pistoleando pasado el Aeropuerto. Y me pistolearon, a más de 100 que era la velocidad permitida.
Yo iba por la tercera pista, y alcancé a ver al funcionario policial, empezando a cruzar la calzada en la primera pista,  indicándome que parara... pero yo ya iba pasando por ahí y no tenía dónde parar, así que seguí. 
Super perseguida, viendo si me seguían, pensando que me iban a encargar con el  próximo control de carabineros. 
Barajé la posibilidad de no ir al paseo, pero me convencieron que no pasaba nada, y que si me habían tomado la patente, el parte ya estaba...
Acordamos ir en grupo,conmigo en el medio,  porque si buscaban a alguien, era un motorista solitario. 
Partimos a las 11, después de los cafés en la Copec.


El día estaba precioso y no hacía calor. Estaba muy agradable. La 68 como siempre, con harto tráfico.
En los peajes, Elmer pasaba por los carriles indicados para TAG, porque igual hay uno que es con cobrador manual. Lo que significa que no hizo nunca cola.


Salimos hacia el camino a Algarrobo, ahí yo ya sentía que con los pacos no pasaba nada, y de a poco se me fue olvidando el incidente.
Nos topamos con un par de filas de autos, que no fueron difíciles de adelantar.



La parada en el peaje, al puchito


Antes de salir habíamos acordado que entraríamos a Algarrobo y de ahí a Tunquén y Quintay, para que Sobrino echara bencina, porque su joyita no tiene marcador, y todavía no cacha bien qué autonomía tiene.
Así que pasamos a la bomba, y seguimos hacia Tunquén.



El camino está bastante deteriorado en el último tramo, antes de Tunquén, con hartos baches, un poco de gravilla, y el pavimento deformado. Eso complica un poco  más las curvas en U con pendiente que caracteriza el camino. Pero por suerte íbamos a una velocidad más que moderada. Así y todo, no era posible ir mirando el paisaje que es muy bonito, porque hay que ir pendiente de los hoyos.

A la salida de Algarrobo, un montón de perros nos interceptaron. Eso fue penca. También en Tunquén,  un par de mejores amigos del hombre pero enemigos de los motoristas, nos salieron al paso.


Llegamos a la 1 a Quintay y ya estaba lleno, con cola para entrar al estacionamiento.
Y había arena en la bajada. A mi la moto se me deslizó un poco, a pesar de tener el freno aplicado. 
Abajo, hay un área como para motos. Vigilante se paletió y estacionó la mía. 
Con una prolijidad extraordinaria.Cuando paró su moto en la pata central quedó así de la mía:


Después me dijo que muchas veces, en otros paseos, había pensado que algún día le tocaría a él ayudarme con la moto.Y hoy fue ese día... Gracias amigo!!



Almorzamos en el restorán al lado del Pezcadores. Podríamos decir que es un lugar "correcto" sin pretensiones ni sofisticación, pero con comida bien preparada. Con Vigilante nos pedimos un chupe de jaiva, que estaba muy bueno. Sin pan y sin cebolla. Pura jaiva y queso Muy rico, y enorme. No me lo pude terminar.
Después de almorzar fuimos a comer unos helados en la costanera, al lado de la escuela de surf.
La escuela de surf

Quintay ha devenido en una atracción turística, que ha sabido explotar las pocas cosas que tiene. Una caleta preciosa, con mar muy calmo y, para Chile, muy transparente lo que justifica la escuela de buceo, y la antigua ballenera, para la cual hay que pagar entrada para visitarla. Y como actividad económica satélite está una feria artesanal.
Había muchos motoristas, yo conté al menos 8 aparte de nosotros.


Donde comeríamos helados no había nadie atendiendo, pero decidimos esperar.
El día estaba exquisito. Mucho sol, y calorcito.
Contamos anécdotas, algunas divertidas, otras no tanto, de las experiencias de buceo de cada uno, dado que estábamos al lado de la escuela de buceo, y del desfile de personajes enfundados en trajes de neoprén, probablemente sin saber que otra cosa es estar debajo del agua. El mejor fue uno que se iba fumando el último puchito antes de subirse al bote.
Finalmente llegó la chica que vendía los helados. 





Después de un rato empezamos a prepararnos para el regreso. Seguían bajando autos, con intenciones de estacionar.
 El problema para mí era tener la subida despejada, para no tener que parar en la mitad, porque si eso ocurre, no parto más.
Y así fue. La calle despejada, para subir sin problemas. Inevitable acordarse de la vez que Camarón por tratar de patear un perro que lo perseguía, se cayó a la zanja, en plena subida y quedó atrapado sin poder salirse solo. Fue tragicómico. Muy gracioso.
En una de las curvas cerradas, nos cruzamos con un auto de carabineros. A mí ya se me había olvidado el asunto. Ahí volví a acordarme.                  
El camino, super agradable, el día precioso. Sobrino se adelantó en la última parte del camino antes de la 68, para disfrutar su Ducati.
Por ahí por la cuesta Zapata, súbitamente nos golpeó el calor. Mucho, mucho calor!! Y en Santiago peor.
Paramos en Curacaví al trámite de la bencina de Sobrino, que de a poco empezará a saber cuanto realmente puede andar sin recargar.
Más adelante paramos en los dulces Issa, porque Elmer quería comprar. El dice que eran para la Margarita...
Ahí nos despedimos oficialmente, ya que después iríamos tomando caminos distintos.
Desde Curacaví se veía la nube de smog de Santiago.
Fue un paseo muy entretenido, el clima inmejorable, y como siempre, la mejor compañía para compartir un gran día!