miércoles, 9 de diciembre de 2020

Gran Raid a la Región de Atacama. Día 4

 Este era el día del inicio del retorno a Santiago. La novedad fue el anuncio de Elmer, que se quedaría en la zona, porque no pensaba volverse sin haber comido los míticos ostiones vivos. Cada loco con su tema digo yo, con conocimiento de causa.

No tenía fecha fija para volver, sólo comentó que se quedaría en la zona un tiempo más.

Teníamos que llegar a Vallenar para echar bencina y seguir a La Serena, donde alojaríamos.

Tomamos desayuno en la casona-hotel, todos en la misma mesa, no tan individualizados como en la Hostería Vallenar.

Sacamos las motos del estacionamiento con suelo de arena, y nos fuimos a echar bencina en la Copec de Caldera, con un poco de fila, como es habitual.








Con los estanques llenos partimos Bahía Inglesa a juntarnos con Camarón, Pancho y Sobrino.

Llegamos puntuales, 9:30, hora que se suponía que era la partida, pero ellos estaban en su mesa del desayuno, al aire libre, más que relajados y sin ningún apuro.

Camarón todavía tenía su minimarket en la maleta de la moto.







Sobrino quería hacer de nuevo el camino costero. A mi no me entusiasmaba mayormente, pero accedimos.

Con Ojitos y los Vampis, medio aburridos de esperarlos, partimos antes. Ya eran las 9:50 y no pensábamos en salir.

Ell@s podían alcanzarnos o nos juntábamos en Vallenar.

El primer escollo (de varios) fue que la primera entrada desde la carretera hacia Puerto Viejo estaba cerrada, por lo que había que devolverse y tomar la segunda, que está más allá del aeropuerto con diseño de armadillo, yendo hacia Copiapó.



En ese trayecto costero se ven los balnearios, de las mejores playas de Chile, con casas muy modestas, tipo mediaguas, con bandera chilena y todo, lo cual, obviamente, no impide disfrutar del entorno


Por el segundo acceso a Puerto Viejo pudimos acceder al camino costero. El día estaba muy nublado y un frío, restándole encanto al paisaje. Las vistas de las innumerables caletas y playas tienen bien poca gracia en un día tan gris, oscuro, y nubes amenazantes.







Según yo, hasta nos llovió en algún momento. Me saqué una selfie con la Gopro, para documentar las gotas en el casco. El frío que hacía no lo encontré normal para la época.

Los que salieron más tarde también se encontraron con el acceso cerrado, pero en lugar de devolverse a la carretera, se metieron por un camino de tierra que parecía ser un atajo.


En algún punto pararon a arreglar algo en la moto de Sobrino, siempre le encuentra algún detalle que hay que corregir. Y qué le han dicho a Pancho! que saca las herramientas, mete las manos y aprovecha de fumarse un puchito. Después de 3 días juntos, los dos fumadores eran almas gemelas, con esa complicidad de los fumadores que con una mirada saben que es el momento de prender un cigarro acompañado, y no en la soledad del adicto jajajajaja.




Seguimos camino, que se me hizo eterno, hasta Huasco. 




También estaba nublado. Y no solo nublado... con arreglos en el camino a Vallenar!! desvíos de tierra, bandereros, largas esperas... que la parió!! Quería matar a Sobrino, que había hecho el camino de ida dos días antes y no nos dijo cómo estaba!!



En uno de los desvíos con bandereros nos alcanzaron los de Bahía Inglesa. Por lo menos sirvió para reunirnos y llegar juntos a Vallenar.




La idea en Vallenar era echar bencina, ir al baño, comer un sandwich en el Moros y Cristianos y seguir a La Serena. Yo iba con un chacarero entre ceja y ceja, y la vejiga al límite.

Llegamos a Vallenar, y el Moros y Cristianos estaba cerrado, o solo con delivery y harta cola. Echamos bencina, fuimos al baño, que por suerte estaba operativo, y decidimos seguir a La Serena y almorzar allá, a la hora que fuera. 



Para mitigar el hambre nos comimos lo que andábamos trayendo en las maletas, lo que nos había sobrado del desayuno en Vallenar jajajajaja. Yo tenía dos rebanadas de queque y dos jugos en caja. Con el frío del trayecto estaban heladitos! Con so ya se podía seguir hasta La Serena sin problemas.

Mientras estábamos en Vallenar, recibimos los WhatsApp de Elmer que había dado con sus ostiones, y después de haberse deleitado con 12 recién sacados de la piscina, se sacó el antojo de 6 años,  no satisfecho.





Por fin había vuelto el sol! Seguimos por la 5 Norte de regreso, y volví a ser feliz, buen camino, calorcito, cielo azul, el desierto... Divisamos la escultura Los Alicantos, al lado de la carretera, con hartos autos estacionados y gente sacándose fotos. La misma donde paramos en el viaje a Huasco para el 21 de Mayo en 2019, y donde sacamos varias fotos con l@s cualtaquer@s haciendo poledance o baile del caño jajajaja (revisarlo en esa fecha en este blog)

Las cuestas, Pajonales y Buenos Aires, muy buenas, un placer hacerlas. Eso si nos anduvimos desorganizando porque en una de las paradas después de un peaje, propusieron salir a la Caleta Los Hornos a almorzar pero no tod@s escuchamos ni entendimos lo mismo. Ni siquiera sé bien si la idea era salir ahí o en la Caleta San Pedro, más cerca de La Serena.



A lo lejos se veían las típicas nubes instaladas en la parte más baja de la cuesta Buenos Aires



Con Pancho y Sobrino paramos un rato, para ver si los otros venían o se habían quedado en algún sitio antes de llegar. Ante la duda preferimos seguir y encontrarnos en el hotel. La entrada a La Serena no fue tan caótica y llegamos sin problemas. 

En la Avenida del Mar me pareció ver a Paparazzi y la Margarita en la moto... y sí! eran ellos, que se habían tomado esos días para salir de luna de miel y que la Margarita conociera El Valle del Elqui.


Teníamos las reservas ok, nos registramos con protocolo COVID, nos cambiamos ropa y fuimos a almorzar al Mia Pizza, casi al lado de donde estábamos. A la entrada nos pidieron los datos y nos echaron alcohol gel en las manos.

Ese almuerzo estuvo memorable! Todos juntos, el pisco sour catedral excelente, los platos muy buenos y la chacota, indescriptible.






Después de almuerzo, tipo 5, nos fuimos a reposar al hotel. Yo "reposé" por no decir caí desplomada, y desperté a las 11 de la noche, solo para ponerme pijama y seguir durmiendo. Yo creo que fue el balde de pisco sour que me puse encima. 

Como a las 10:30 la Marcella con los Vampis se juntaron con Paparazzi y la Margarita en la Mia Pizza.

Un día con de todo, pero sobre todo con toda esa cosa tan rara de que nada funciona como antes, por la pandemia.








Gran Raid a la Región de Atacama. Día 5

 Y como todo se tiene que terminar, se terminó el primer y único paseo da varios días de 2020. El año que íbamos a ir a Alaska,  que teníamos todo comprado, y/o reservado!

Este era el último día y el último tramo de la vuelta a la tercera región.

Justo en el límite, porque el 10 de Diciembre, dos días después de haber vuelto, volvimos a cuarentena de fin de semana y se suspendieron los viajes interregionales. Todo mal, quizá hasta cuando... la única esperanza es que el proceso de vacunación vaya bien y tengamos al 80% de la población inmunizada, que se requiere para controlar la pandemia, lo antes posible.

Teníamos la duda de cuanto taco se armaría desde Papudo al sur. Vampiro sugirió volver por Longotoma, Cabildo, Putaendo hasta Los Libertadores. Más largo pero expedito.

En fin, sin haberlo decidido, tomamos desayuno, cargamos las motos y nos juntamos abajo del hotel a sacar la foto grupal sin Elmer que ya estaba en Copiapó, sin un plan definido







Antes, Pancho y Sobrino habían cruzado a fumarse un puchito. Me acordé de la frase que dice: "El que te invita a fumar no es tu amigo... es tu hermano!" Jajajajaja aquí aplica perfecto.


Como a las 10 ya estábamos en marcha, rumbo a la capital.

Pasamos a echar bencina en la Copec a la salida de Coquimbo, bien concurrida a esa hora.





Siempre he tenido la idea de ir un fin de semana a Coquimbo a conocer la Cruz del Milenio, y la Mezquita. Seguramente tendrá que ser para después de la vacuna y de la nueva constitución.


Barajamos la alternativa de pasar a Huentelauquén, pero la descartamos porque era el día de regreso de mucha gente, y porque el protocolo COVID hace que la atención sea muy lenta.

Así que seguimos hacia Los Vilos a echar bencina, para seguir a Santiago.

El día estaba nublado y bastante fresco.Todo el tramo por el borde costero se adivinaba heladito, pero yo iba super abrigada así que no pasé frío nunca.

Iba con una especie de pena y de frustración porque no quería que se terminara! Ya no tenemos garantizado que salimos cuando se nos antoje.

El camino bastante expedito, sin controles ni barreras sanitarias. Y con un tráfico no tan terrible para ser el día de vuelta del primer fin de semana largo en que se podía salir con menos restricciones.

Disfruté del paisaje, de la moto, y de la compañía.

En vez de parar en Los Vilos, seguimos hasta Palo Colorado, mucho mejor opción para recargar bencina, mucho menos congestionado.

En Pichidangui ya estaba despejando, y el paisaje se pone mucho más bonito.


 

Ahí parece que nos separamos de los Vampis y de Sobrino. No los vimos más.



Después supimos que los Vampis se habían vuelto por Longotoma y Cabildo, 40 Km y una hora más hasta Santiago, buena alternativa en caso de taco, y que Sobrino se había vuelto con control crucero 140 Km/hr hasta Santiago.

Osea, cada uno a su pinta, como tiene que ser!

Después del túnel El Melón paramos a deliberar sobre la ruta de vuelta a Santiago.

Hasta mapa en papel sacaron los aventureros! Y eso que Chile es largo y tiene una pura carretera grande jajajaja.





Decidimos salir en Llay Llay en la autopista nueva, que va hacia San Felipe, San Esteban y Los Libertadores.



De acuerdo a lo programado, salimos después del peaje en Llay Llay, hacia la ruta antes mencionada, y de la cual no me he aprendido el nombre, que estaba prácticamente vacía! Un verdadero agrado!








Avanzamos por ahí hasta Los Libertadores sin inconvenientes, (léase pacos en el camino) y como nos quedaba en el camino, se nos ocurrió hacer la última parada en las empanadas de Chacabuco, que, con toda seguridad, estarían abiertas.

Dicho y hecho, llegamos con el calor, la sed y el hambre justos para hacer una reconfortante parada antes de seguir a las respectivas casas.




Estaba bien concurrido pero conseguimos una mesa. Llegaron las cervezas heladas y las empanadas para nuestro deleite.

Nos quedamos un buen rato, compartiendo impresiones y recuerdos de anécdotas de los días previos.

Qué paseo más bueno y necesario!!

Nos despedimos con abrazos aunque estén prohibidos, y seguimos camino.

Con la gatita llena y el corazón super contento.

Gran grupo, gran paseo!

Las fotos están seleccionadas de las que todos mandaron! Hay muchas rescatadas del WhatsApp, otras enviadas directamente por la Marcella, Elmer, la Anto, Pancho, Sobrino, en fin, gracias por la colaboración!

Cualtaco al aguaite para volver a salir en cuanto nos suelten!!