domingo, 12 de marzo de 2017

Cumple del Chala y reencuentro con el Paco en Chacabuco

Ayer fue el cumpleaños de don Chala, y con ese motivo se organizó hoy una junta en las empanadas para saludarlo.
Se armó bien a última hora, hoy en la mañana, y el plan fue juntarse en Co Chi a las 12.
Veneno ya había confirmado su asistencia, nunca se sabe en qué moto, o vehículo más bien dicho, llegará.
Confieso que presioné un poco (un poquito en realidad) al Wiro y la Leo, que no le gusta mucho tener que ir en auto, con los demás en moto.
 Pero la amistad lo vale!!
La sorpresa fue que además del Chala estaba el Paco Ossa, de vuelta a las pistas, estrenando moto nueva.
Y apareció Ricky!! también mucho tiempo sin verlo!
Spoiler esperaba en el cruce a Chicureo.
Asi que se juntaron 4 pelaos jajajajaja
Partimos a las empanadas, desordenados por supuesto. La Leo se había ido un poco antes a juntarse con Spoiler que ya estaba esperando.
Nos tenían la mesa lista cuando llegamos.
El Paco


Ricky


El Flaco, que había dicho el día antes algo de ir a las empanadas, estaba allá pero con Checho Hirane, ex compañero de curso del colegio según le entendí.
Capaz que termine participando de algunos paseos.
Las empanadas estaban deliciosas.
Y nos reímos mucho, mucho con las tallas y anécdotas respecto de los más variados tópicos. Por ahora se me viene a la mente lo de "algo dulce".
Spoiler se despidió antes, y partió con 2 empanadas to go








La pelá y los pelaos

Nos volvimos igual de desordenados como nos habíamos ido.
Un paseo cortito, con haaarto calor y el gusto de volver a ver a estos amigos que vemos tan re poco!! Gracias a Wirito que me ayudó a estacionar y sacar la moto.
El Paco con 10 Kg menos y su inconfundible risa (que sigue igual), se supone que empezará prontamente a participar más de las juntas y paseos.
No hay muchas fotos porque ni cámara llevé, pero algo es algo, y los Iphone apañan.
Feliz cumpleaños Chalita!! Una vez más

sábado, 11 de marzo de 2017

Quintay, tan cerca y tan poco que vamos

Este paseo lo programó Elmer, el jueves. No prendió mucho, pero lo suficiente para que se confirmara la partida desde Copec Veneno. Junta a las 10:30 para salir a las 11.
Confirmamos Sobrino y yo, y luego lo hizo Vigilante.
Yo tenía mis aprensiones con esto de ir en un grupo tan chico con los Elgueta, que aparte de manejar muy bien, les gusta andar rápido (por decirlo con cierto eufemismo) y más encima, Sobrino iba en la Ducati Panigale y sus 1199 cc, que no es una moto de paseo precisamente.

Con Vigilante no había problema porque el se adapta al ritmo del grupo y a veces, se compadece de los rezagados, en este caso yo jajajajaja.
Yo me fui como siempre por la Costanera Norte, a la velocidad de siempre, y no como siempre, había pacos pistoleando pasado el Aeropuerto. Y me pistolearon, a más de 100 que era la velocidad permitida.
Yo iba por la tercera pista, y alcancé a ver al funcionario policial, empezando a cruzar la calzada en la primera pista,  indicándome que parara... pero yo ya iba pasando por ahí y no tenía dónde parar, así que seguí. 
Super perseguida, viendo si me seguían, pensando que me iban a encargar con el  próximo control de carabineros. 
Barajé la posibilidad de no ir al paseo, pero me convencieron que no pasaba nada, y que si me habían tomado la patente, el parte ya estaba...
Acordamos ir en grupo,conmigo en el medio,  porque si buscaban a alguien, era un motorista solitario. 
Partimos a las 11, después de los cafés en la Copec.


El día estaba precioso y no hacía calor. Estaba muy agradable. La 68 como siempre, con harto tráfico.
En los peajes, Elmer pasaba por los carriles indicados para TAG, porque igual hay uno que es con cobrador manual. Lo que significa que no hizo nunca cola.


Salimos hacia el camino a Algarrobo, ahí yo ya sentía que con los pacos no pasaba nada, y de a poco se me fue olvidando el incidente.
Nos topamos con un par de filas de autos, que no fueron difíciles de adelantar.



La parada en el peaje, al puchito


Antes de salir habíamos acordado que entraríamos a Algarrobo y de ahí a Tunquén y Quintay, para que Sobrino echara bencina, porque su joyita no tiene marcador, y todavía no cacha bien qué autonomía tiene.
Así que pasamos a la bomba, y seguimos hacia Tunquén.



El camino está bastante deteriorado en el último tramo, antes de Tunquén, con hartos baches, un poco de gravilla, y el pavimento deformado. Eso complica un poco  más las curvas en U con pendiente que caracteriza el camino. Pero por suerte íbamos a una velocidad más que moderada. Así y todo, no era posible ir mirando el paisaje que es muy bonito, porque hay que ir pendiente de los hoyos.

A la salida de Algarrobo, un montón de perros nos interceptaron. Eso fue penca. También en Tunquén,  un par de mejores amigos del hombre pero enemigos de los motoristas, nos salieron al paso.


Llegamos a la 1 a Quintay y ya estaba lleno, con cola para entrar al estacionamiento.
Y había arena en la bajada. A mi la moto se me deslizó un poco, a pesar de tener el freno aplicado. 
Abajo, hay un área como para motos. Vigilante se paletió y estacionó la mía. 
Con una prolijidad extraordinaria.Cuando paró su moto en la pata central quedó así de la mía:


Después me dijo que muchas veces, en otros paseos, había pensado que algún día le tocaría a él ayudarme con la moto.Y hoy fue ese día... Gracias amigo!!



Almorzamos en el restorán al lado del Pezcadores. Podríamos decir que es un lugar "correcto" sin pretensiones ni sofisticación, pero con comida bien preparada. Con Vigilante nos pedimos un chupe de jaiva, que estaba muy bueno. Sin pan y sin cebolla. Pura jaiva y queso Muy rico, y enorme. No me lo pude terminar.
Después de almorzar fuimos a comer unos helados en la costanera, al lado de la escuela de surf.
La escuela de surf

Quintay ha devenido en una atracción turística, que ha sabido explotar las pocas cosas que tiene. Una caleta preciosa, con mar muy calmo y, para Chile, muy transparente lo que justifica la escuela de buceo, y la antigua ballenera, para la cual hay que pagar entrada para visitarla. Y como actividad económica satélite está una feria artesanal.
Había muchos motoristas, yo conté al menos 8 aparte de nosotros.


Donde comeríamos helados no había nadie atendiendo, pero decidimos esperar.
El día estaba exquisito. Mucho sol, y calorcito.
Contamos anécdotas, algunas divertidas, otras no tanto, de las experiencias de buceo de cada uno, dado que estábamos al lado de la escuela de buceo, y del desfile de personajes enfundados en trajes de neoprén, probablemente sin saber que otra cosa es estar debajo del agua. El mejor fue uno que se iba fumando el último puchito antes de subirse al bote.
Finalmente llegó la chica que vendía los helados. 





Después de un rato empezamos a prepararnos para el regreso. Seguían bajando autos, con intenciones de estacionar.
 El problema para mí era tener la subida despejada, para no tener que parar en la mitad, porque si eso ocurre, no parto más.
Y así fue. La calle despejada, para subir sin problemas. Inevitable acordarse de la vez que Camarón por tratar de patear un perro que lo perseguía, se cayó a la zanja, en plena subida y quedó atrapado sin poder salirse solo. Fue tragicómico. Muy gracioso.
En una de las curvas cerradas, nos cruzamos con un auto de carabineros. A mí ya se me había olvidado el asunto. Ahí volví a acordarme.                  
El camino, super agradable, el día precioso. Sobrino se adelantó en la última parte del camino antes de la 68, para disfrutar su Ducati.
Por ahí por la cuesta Zapata, súbitamente nos golpeó el calor. Mucho, mucho calor!! Y en Santiago peor.
Paramos en Curacaví al trámite de la bencina de Sobrino, que de a poco empezará a saber cuanto realmente puede andar sin recargar.
Más adelante paramos en los dulces Issa, porque Elmer quería comprar. El dice que eran para la Margarita...
Ahí nos despedimos oficialmente, ya que después iríamos tomando caminos distintos.
Desde Curacaví se veía la nube de smog de Santiago.
Fue un paseo muy entretenido, el clima inmejorable, y como siempre, la mejor compañía para compartir un gran día!


viernes, 24 de febrero de 2017

Bariloche día 9 : A Santiago, fin de viaje

Y llegamos al último día de andar apatotados, y de vernos todos los días, casi 24/7
Bajamos a las 9 al comedor a desayunar, para salir a las 10. 
Fuimos llegando de a uno, sabiendo que este check out no era para seguir en viaje... era el último antes de la ineludible vuelta a la realidad.
Es que estuvo muy bueno!

El día antes, en la piscina, Paparazzi me había preguntado cómo encontraba yo que había estado este viaje, ya que tenía más experiencia en este tipo de aventuras.
Y le contesté que había estado muy muy bueno. Y le enumeré todo lo malo que podría haber pasado, y que no había pasado. 
Osea, posibilidades de cuestiones penca hubo muchas, pero no ocurrieron! 
Después de pagar, cargamos las motos y partimos.



Antes de eso, solidarizando con Sonio, acordamos parar cada 150 km más o menos, a descansar, independiente de si tocaba o no echar bencina.
La ruta elegida era la del Itata, Vampiro ya tenía clara la salida, así que no hubo problemas.
Recorrimos parte del camino del día anterior cuando fuimos a Dichato.






En la carretera se repetía los estragos que ocasionaron los incendios. 
Areas enormes de bosques reducidos a cenizas, que se van viendo al lado del camino por kilómetros.
Algunas casas a pocos metros de donde se aprecia que alcanzó el fuego. 
Y otros tramos que normalmente son bosques verdes y frondosos, transformados en hectáreas en tonos ocres, café, tostados. Con los troncos quemados, testigos desvitalizados de la quemazón.





En un momento, siendo parte de la columna de motos que se desplazaba a prudentes 100 km/hr, me bajó, como a Rudy, eso de disfrutar la moto. Pensé ir un ratito que fuera a 160... La carretera invitaba a estirale el cogote como dice el Wiro.
  Doble pista, impecable, sin tráfico. Aceleré, me adelanté, empecé a "disfrutar" y no pasaron ni dos minutos yo creo, cuando ya se anunciaba la salida a la 5 Norte. 
Bien poco me duró el disfrute jajajajaja.



También acordamos que a la hora de almuerzo comiéramos algo liviano y rápido, para que el tramo siguiente no nos tocara con la guata llena, todo el sol y el calor, y la monotonía de la carretera. Esa combinación es fatal, y hay que ir peleándole al sueño.
Calculamos que eso seguramente sería cerca de Curicó, y que por ningún motivo sería una Copec, porque seguían colapsadas, de acuerdo a lo que vimos.
Ya entrando a la Ruta 5 se hacía totalmente evidente que estábamos de vuelta.
Por suerte no había tanto tráfico, a pesar de ser fin de semana de recambio de veraneantes.
Si era monótono, y con algunos controles policiales. Pero como íbamos casi siempre dentro de la legalidad, no era tema.
Hicimos una primera parada para Sonio en la Copec de San Carlos.

Camarón entendió mal y se quedó con la idea que él habia propuesto, que era parar en San Fernando.  Se adelantó, y al final nunca nos juntamos con él, así que no hay foto grupal de fin de viaje.
Sonio perseveraba en encontrar posición para tener menos turbulencia. Para el tema del asiento, no había mucho que hacer. Aperrar no más... pobre


Después de pasar Curicó, el Vetu tiró a parar en Tenosandwich, pero estaba repleto y nadie lo apañó. Se dio la vuelta para seguir a un sitio más desocupado.
Un poco más allá estaba el Rudy esperando, antes de la entrada a una Shell. Cuando vio venir las motos, en vez de entrar a la bomba, siguió. 
Se juntó con Camarón en San Fernando. 
En vista de que nos habíamos irremediablemente separado, por whatsapp avisamos que nos juntáramos en San Francisco de Mostazal para despedirnos.
Entramos a la Shell y fue la mejor idea! 
No había nadie, había estacionamiento de sobra, aire acondicionado y cero cola para comprar algo de comer.







Durante todo el viaje Camarón hizo notar un fenómeno sociológico que él se ha dedicado a observar. Y que se refiere a grupos familiares que andan en auto gracias  las políticas de mercado de Pinochet que promovían y consiguieron que  hubiera un vehículo cada dos chilenos. 
 Los miembros de esas familias tienden a estar bastante pasados de peso transversalmente, ser de tez más bien morena, con rasgos más o menos autóctonos, y el pelo negro o castaño oscuro, poco dócil, lo que se conoce coloquialmente como mechas de clavo. 
Bueno, lo que él ha observado es que estas personas paran en TODAS las "Copé" a comerse un "jordó"
Y lo repetía hasta el cansancio, cada vez que parábamos en la Copé.
Volviendo a la Shell de Curicó, y su restoran Upa!, Sonio, en un sentido homenaje al Camarón ausente, se comió un jordó jajajajajaja. 
Nos reímos mucho!

Después de saciar el hambre (que, por cierto no era mucho, dado el desayuno en el Sonesta) seguimos camino pensando en parar en San Francisco de Mostazal para la despedida.
Esa parte de la 5 la hemos recorrido mil veces. La conocemos muy bien, y eso la hace un poco aburrida





Chimbarongo







Al llegar estaba Rudy esperando, ya que habían leído el whatsapp.
Camarón se había tenido que ir antes por una situación familiar.
Y llegó el momento de despedirnos, y que todas las aventuras y experiencias empezaran a ser parte del pasado y de los recuerdos.




Nos sacamos la foto sin Camarón, y seguimos desagregados, ya que no tomaríamos los mismos accesos a Santiago.
Un gran viaje con un gran grupo que se afiató rápido. Todos muy buena onda para hacer que todo fluyera fácil. 
Según el registro de Vampiro fueron 3.040 Km los que recorrimos juntos, compartiendo la moto, los paisajes, y la amistad! 
Un lujo en verdad! Gracias a todos!!



BONUS TRACK Todas las fotos grupales con todos.




 Ya de vuelta en Santiago, en el whatsapp del grupo,   comentando el blog, Paparazzi escribió lo siguiente respecto al contenido de los relatos del blog:

"Lo que no está... y nunca estará en estos relatos...son las conversaciones de cada uno consigo mismo... las ideas y los sueños que se van tejiendo durante los cientos de km recorridos...acompañados solo por el ruido del viento y el paisaje que te envuelve... ese es otro viaje... un viaje personal de cada uno de nosotros... que se complementa con el del grupo... y que en conjunto hacen que la experiencia sea inolvidable.
... mi lado filosófico... jajaja... un abrazo a todos."

Muy ciertas las palabras de Paparazzi, no podría haber expresado mejor de qué se trata esto de andar en moto.

Hasta la próxima!!