lunes, 4 de noviembre de 2019

El paseo que no fue...

Vampiro, creativo y diligente como es, programó un paseo super entretenido para el fin de semana largo del 1º de Noviembre, que incluía 4 días.
Era una gran ruta, a la zona de San Juan en Argentina, para visitar el Cañón de Talampaya. Por ahí anduvimos, medio perdidos y con poca bencina, en el viaje anterior en que recorrimos el Noroeste argentino desde Purmamarca al sur.
Esta vez nos iríamos a San Juan el primer día, casi 700 Km. El segundo día teníamos un tour en van por el cañón, el tercer día volvíamos a Mendoza, y el último era la vuelta a Chile.
Estaba todo programado, reservado, y mucho ánimo para ir porque, aparte del atractivo y encanto del paseo mismo, nos serviría a todos los participantes para desintoxicarnos y desconectarnos un poco de la terrible realidad que se está viviendo en Chile, después del estallido social el 18 de Octubre, que se ha mantenido hasta la hora en que escribo estas líneas, y tiene para rato.
Bueno, partiríamos de CoChi a las 7:30. Los inscritos eran los Vampis, Wiro con la Leo, Camarón y la Marcella, los Paparazzis, Ojitos, Wilson (ex-vitrola), y yo.
Paparazzi con la Margarita iban hasta Mendoza.
Habíamos chequeado el estado del camino el día antes, ya que todos los días previos se habían visto cortes y barricadas en distintas rutas del país. Todo parecía auspicioso para cruzar la frontera por el flamante nuevo paso integrado Los Libertadores.
Pasadas las 7 AM ya estábamos llegando al punto de reunión.
Hubo tiempo para que alguno se tomara un café y para sacar fotos.
El bombero me comentó que toda la noche habían estado pasando autos hacia Argentina.






Partimos super contentos, y avanzamos rápido en un día despejado y el sol empezando a ascender por el este.
La temperatura estaba muy agradable, a pesar de lo temprano que era.
En el túnel Chacabuco nos separamos por los camiones que van mas lento.
Desde ahí hasta la aduana seguí sola... yo juraba que algunos iban delante, y que otros iban atrás.
Hubo un par de bandereros por reparaciones de la calzada, lo cual podría haber atrasado, pero no fue tanto porque no me tocó parar.
En el camino adelanté filas largas de autos y camiones y nunca me quedé atrás o en el taco. De hecho, la subida a Portillo iba sin autos atrás. 
Pasé el lado chileno y le seguí metiendo chala.
Hasta que cuek!! tremendo taco, a 300 mt. de la entrada a la aduana, la cola de autos que no se movía. Y se seguía juntando gente para atrás.
Yo seguía pensando que algunos estaban más adelante y otros más atrás. 
Estuve conversando con unos cabros que también iban en moto y que había adelantado en el camino.
El día estaba precioso, con el cielo muy azul y el aire muy puro.


Después de una hora sin movernos ni un metro aparecieron Camarón y Wilson. Todos estaban en la cola más adelante y se habían enterado de que había una sola caseta argentina atendiendo y que se les habían acabado los formularios del control de barrera. Y que en opinión de los gendarmes el trámite para pasar podía tardar 6 o 7 horas. Osea... el caos.
Yo ya tenía la experiencia de haber estado 12 horas en la cola. Considerando que teníamos que llegar a San Juan, y no a Mendoza, y que íbamos  en moto, yo era partidaria de devolverme. Varios pensaban igual que yo.
Finalmente nos volvimos todos, menos el líder , el Vampi.
Fue bien frustrante porque yo esperaba desconectarme y despejarme de todo lo que estaba pasando en Chile, el así llamado "estallido social". (que a la fecha de esta publicación disminuyó un poco, después del histórico aunque frágil Acuerdo por la Paz, firmado recientemente, pero que está lejos de terminar).
Así las cosas, acordamos pasar al hotel Portillo a tomar un café, para que pareciera un paseo a alguna parte jajajajaja.
Empezamos a bajar observando como la cola hacia la aduana se hacía cada vez más larga.
"Hubo que" adelantar una fila de camiones con línea continua, a vista y paciencia de una patrullera de Carabineros.
Llegamos al hotel Portillo y nos atendió un mozo muy atento, nos fuimos a la parte de la terraza frente a la Laguna del Inca.





Como el sol estaba muy fuerte, preferimos quedarnos en el salón, donde nos llevaron los cafés y las tortas.
Nos quedamos un rato muy largo, echamos la talla, hablamos de la contingencia, sacamos fotos.









Los manifestantes de Cualtaco jajajajaja
En eso estábamos cuando llamó Spoiler para invitar a almorzar a su casa. Después de un rato de deliberaciones decidimos ir.
Cuando salimos venía llegando la patrulla de carabineros que habían adelantado antes con línea continua. Pero no pareció importarles mucho. La Marcella le pidió a uno de ellos que nos sacara una foto grupal jajajajaja. El oficial accedió y sacó varias en una actitud de fotógrafo profesional.

Bajamos sin mayores contratiempos, con el camino más bien expedito.
Todos menos Wilson fuimos donde Spoiler. Wilson había dicho que se iba a Los Vilos, pero al final se devolvió a Santiago.
Llegamos todos juntos donde Spoiler, donde la Javi tenía todo listo. Unas empanadas deliciosas, montón  de ensaladas y una carnecita.

Por supuesto que la conversación giró mayoritariamente en torno a la contingencia, el desorden social, los saqueos y las marchas que siempre terminan en enfrentamientos de encapuchados con carabineros, con muchos daños en los lugares donde se producen, que es por lejos la Plaza Italia.
Spoiler tuvo que irse antes de terminar el almuerzo porque tenía un punto de prensa con el ministro (del MOP) por la contingencia del fin de semana extra largo. Pero más tarde volvió y pudimos tenerlo compartiendo con nosotros.
Estando allá, nos enteramos que Vampi había podido cruzar la frontera luego de 6  horas de cola. Almorzaron en Uspallata y siguieron hasta el destino

Y pudieron hacer todo el tour como estaba planeado, y nos compartieron fotos preciosas!





Casi al anochecer nos despedimos y nos fuimos a las respectivas casas.
Al día siguiente Paparazzi volvió a salir de madrugada a intentar nuevamente cruzar hacia Argentina. 
Lo mismo hicieron Camarón y la Marcella, agarraron moto y cruzaron la cordillera el sábado.Ese día se encontraron en el hotel con los Vampis, y el domingo se juntaron a almorzar.
Les tocó la aduana casi vacía!



Paparazzi con la Margarita y sus hijos


Fue bien frustrante habernos perdido el paseo, pero en algo compensó la muy agradable tarde que pasamos donde Spoiler. Gracias por la hospitalidad!!
Espero que luego recuperemos el entusiasmo por salir a andar en moto. Tal como todo Chile parece que hemos estado medio golpeados por la gravísima crisis social y política que nos tiene en vilo sin poder tener certezas respecto del futuro ni siquiera del mismo día.
Un gran abrazo a todo y esperemos que la salida al final del túnel esté cerca.









lunes, 23 de septiembre de 2019

En moto a Uyuni en Fiestas Patrias. Día 1 Santiago - Copiapó

Este año los feriados del 18 de Septiembre venían excepcionalmente favorables.
Con feriado oficial e irrenunciable, para el miércoles, jueves y viernes de la semana en cuestión, ya se sabía que lunes y martes iban a ser días muy poco productivos y poco trabajados en general. 
Por lo tanto, si sumábamos los sábados y domingos, se juntaban 9 días para hacer algún viaje largo, como ya viene siendo costumbre en Cualtaco.
Pero esta vez el desafío eran palabras mayores. Nada menos que el Salar de Uyuni, en Bolivia, destino épico, legendario y necesario para cualquier motorista.
Eso sí, con la condición  de  que fueran solo caminos pavimentados... nada de tierra, cuestión difícil de satisfacer ya que la mayoría de las rutas a este destino incluyen muchos Km de caminos de tierra en estado incierto.
Bueno, Vampiro, el gestor de la iniciativa, lo que ya se ha hecho  una tradición, propuso el viaje y trabajó muchas horas hasta construir una ruta hecha a medida para los que nos interesamos desde la propuesta inicial. Agregando dos días al feriado se podía, sin quedar destrozados.

El 24 de Abril Paparazzi creó el grupo de los posibles participantes para salir en esas fechas y de a poco se fueron afinando los detalles del destino. 
La primera reunión fue en la casa del Mamón, el 29 de Junio, donde el Vampi se lució con una presentación impecable.
El viaje sería partiendo el viernes 13 de Septiembre y regresando el lunes 23.
En el camino varios se fueron descolgando por distintos motivos, y al final quedamos Los Vampis, Camarón y la Marcella, Los Vetus, Paparazzi y Margarita, Wiro, Mamón y yo.
Hubo descoordinaciones como nunca en la reserva de hoteles, y se definieron dos grupos para volver. Uno volvería por Chile para llegar el lunes 23 de septiembre, y otro por Argentina para llegar el domingo 22.
Otro tema relevante era la altura, ya que la mitad del tiempo estaríamos entre 3000 y 4000 msnm o más, lo que podía generar algún problema si alguien se sentía mal (como en Chungará el 2013). Podía prevenirse con medicamentos y de todas maneras llevar botellas de O2.

Asimismo la necesidad de llevar bidones de 5 lt para llevar bencina para los tramos más largos, en la eventualidad de que no encontráramos combustible. Ya nos pasó una vez en Agua verde , camino a Antofagasta, que la bomba estaba sin funcionar por la tormenta de arena y el viento fuerte.
Y sabíamos que en Bolivia el tema bencina podía ser complicado, así  que era una buena idea llevar alguna reserva.

10 días antes de partir nos reunimos en la casa de Wiro y la Leo y repasamos los últimos detalles y ya estaba todo para partir el viernes a las 8:00 AM desde la Petrobras de Lampa.
La Veti, que no podía viajar el viernes, se iría el sábado en avión para encontrarnos en Calama.
El día señalado partimos con Camarón y la Marcella por la radial nororiente hacia la Ruta 5 a las 7 AM.
Era de noche todavía, y teníamos luna llena, gigante, preciosa, que nos acompañó hasta casi la llegada al punto de encuentro.


Estaba totalmente despejado y fresco.  Todos llegamos puntuales, con la emoción propia de encontrarnos para iniciar un gran viaje.


A las 8:15 partimos felices como perro con pulgas a cubrir el primer tramo de 800 Km. hasta Copiapó.
A esa hora bien poco tráfico, así que avanzamos a buen ritmo.
En La Calera había una niebla muy densa que alcanzaba a mojar los parabrisas y las micas de los cascos, y la temperatura bajó considerablemente. Algun@s pasaron frío.

Yo no porque iba abrigada con mis clásicas mil capas arriba y abajo. Además iba chaqueta nueva, recién comprada para este viaje, después de la renovación de mi licencia de conducir por 7 años, condicionada a usar lentes ópticos cuando manejara moto.
Así que yo iba chocha con mi chaqueta nueva, escandalosamente reflectante y llamativa, y mis anteojos.
Parada después  del peaje del túnel El Melón



Vetu

Mamón

Pasamos por Los Molles, y desde la carretera se aprecia un grupo de dos edificios enormes, ahí en primera línea de en la bahía de lo que era uno de los balnearios más agradables del sector, a escala humana, no devorado por la industria inmobiliaria. Pero lamentablemente Los Molles, murió, por lo menos para mí.
La parada en Los Vilos, Palo Colorado, para ser más específica, fue más que necesaria, no solo por la bencina, sino por los que se habían entumido y necesitaban tomarse un café y abrigarse.
Casa de Piedra en Pichidangui



El Vetu y el Mamón después de repostar siguieron a Huentelauquén a comer empanadas de queso. Los demás nos quedamos en la bomba y seguimos luego del café.
TOTORALILLO

Ellos nos esperaban en la berma en la carretera, así que pudimos seguir todos más o menos juntos.
Ante nosotros aparecieron imponentes, los aerogeneradores de los parques eólicos que se encuentran en la zona de La Canela.

Más adelante obras viales de gran envergadura, destinadas a gestionar el acceso a Illapel desde la 5 Norte. Se ve que va a quedar muy bueno!!
Hasta Coquimbo anduvo todo muy bien. Bastante rápido y expedito. 

Los Paparazzis


Pero el taco en el acceso a La Serena es inevitable. Tipo 1 de la tarde que fue la hora que estábamos ahí, es parte del cuento. Paciencia no más.

El plan, como siempre, era comer algo rápido en la Copec a la salida de La Serena, más allá de Serena Golf, y seguir camino a Copiapó.
La Francisca, hija del Mamón, que vive en La Serena, se fue para allá para verse un rato con su papá... la encontré full paleteada y admirable por mamarse el taco de ir y volver hasta ese punto. ella, encantadora como siempre. 
Mamón... se la debes!





Nos demoramos poco en la parada del almuerzo y seguimos camino.
El camino muy bueno, casi sin pacos. Las cuestas Los Porotitos y Buenos Aires, casi sin tráfico y con vistas preciosas desde la altura.
Recién ahí empezó a despejar y mejorar la temperatura. 




En esos tramos más largos y tan buenos nos desparramamos, porque cada uno va de acuerdo a su ritmo y preferencia de manejo... no hay para qué entrar en detalles.
Todo ese camino hasta Vallenar a mi me encanta, porque empieza el desierto con sus colores, están las cuestas y sus vistas increíbles, los observatorios astronómicos, uno tras otros, los parques eólicos.


Pasamos por el cruce donde Camarón, Rudy y la Marcella rodaron por el suelo tratando de pararse despues de una foto. Camarón pegó un logo de Cualtaco en la señalética, que todavía está jajajaja


En la parada después del peaje Punta Colorada, con el Wiro acordamos  parar en Cachiyuyo para sacarnos una foto en el letrero.



Nos enredamos donde había que entrar al pueblo, y yo me pasé unos metros de la entrada.
Wiro entró por la salida. Yo me quedé más adelante. Pero Wirito se paletió, me dio vuelta la moto en la berma y pude entrar a reunirme con los demás para la foto jajajajaja.
Ahi descubrí que las imágenes de las selfies salen al revés, y por lo mismo los letreros. Pero para efectos de esta publicación está editada.



Retomamos el camino, cada Km. más rico, y sin casi notarlo llegamos a Vallenar, a la última parada para echar bencina, antes de llegar a Copiapó.
Ahí nos desabrigamos, tomamos agua, y conversamos con unos brasileños que habían pasado por Jama dos días antes, y nos dejaron medio asustados porque nos comentaron que les había tocado nevado, con hielo en la calzada y mucho viento.
Nos regalaron un sticker de su grupo, nos despedimos, ellos siguieron a La Serena y nosotros a Copiapó.

La llegada a Copiapó, haciendo abstracción del factor humano, es decir las casuchas y la cantidad de neumáticos apilados al lado del camino, a mi me encanta.
Los cerros circundantes, especialmente el atardecer son bellos!
Igual que  la bajada interminable hasta el plano.
Había hartos camiones llegando a esa hora, así que le hice caso a Wirito de tirarme no más detrás de él, y adelantar a la caravana casi completa.
No fue difícil llegar al hotel, yo calculo que debe haber sido como las 18:30.
Saqué mis cosas de la moto y creo que Camarón me la llevó hasta el estacionamiento, que por supuesto, pensado en el ingreso de autos,  no ofrecía ni la más mínima facilidad para las motos.
Nos registramos en un Ibis Budget, que son básicamente hoteles de menor costo, de paso, con lo justo y necesario, incluido el espacio jajajajajaja
Yo compartí la pieza con el Mamón y nos organizamos de lo más bien para no interferirnos. 
En la recepción nos ofrecieron una empanada y un vaso de vino de cortesía. (yo me tomé el del Wiro jajajajaja)

Más tarde nos encontramos en el lobby y supimos que el Pollo, que se había bajado del viaje por temas de tiempo, estaba en ese mismo hotel con el Brutus y otra gente de otro grupo, en un paseo por tierra, a Maricunga, sin parejas.
Eso dio pie a toda clase de especulaciones respecto de los costos de un viaje en esas condiciones jajajajajaja.


Después nos fuimos a comer, a un restorán a algunas cuadras del hotel. En el camino fuimos recordando melodías añejas, de la nueva ola o antes, osea  la prehistoria jajajajajaja.
Comimos muy rico en un restorán con una muralla de espejo para hacerlo más amplio, pero que hacía un efecto muy freak en la bandera que adornaba el comedor en la víspera de Fiestas Patrias. Vampiro y yo pensamos que era una bandera con una especie de cola roja...pero no, era la ilusión óptica creada por el espejo.

Volvimos caminando al hotel, planeando el día que seguía, de Copiapó a Calama. 
En el camino nos encontramos con una caseta de teléfono. Es que antes había teléfonos públicos que funcionaban con monedas y con la memoria del usuario que manejaba su agenda, o con una libretita o un papelito con el número anotado.
Obviamente estaba en desuso, siendo más un objeto de decoración urbana, para que los que saben de qué se trata, nos sacáramos fotos.
 






















Primer día, check ✔. Todo según el plan. Nos fuimos a dormir pensando en el segundo día que también era bien largo.