Nos esperaban 415 Km por una ruta costera espectacular.
Queríamos entrar a Mejillones para estar aunque fuera un rato, ya que no pudimos quedarnos, y también pasar al hito del Trópico de Capricornio y a La Portada a sacar fotos.
Ojitos había conseguido por Booking un departamento en Antofagasta para pasar la noche, ya que no había disponibilidad en los hoteles.
La idea era estar saliendo entre 8 y 8:30.
Así que nos levantamos bien temprano, para cargar las motos, tomar desayuno y partir.
Estacionamos las motos al frente de la recepción para que fuera más fácil llevar el equipaje.
Anduvimos bien en los tiempos, y fuimos a tomar desayuno, exquisito y contundente.
Estábamos cargando las motos y en eso llega un Whatsapp de Migué diciendo que acaba de aterrizar en Iquique y que a qué hora vamos a salir para ver si alcanza a saludarnos.
Yo le dije que casi íbamos saliendo, así que nos cruzaríamos en el camino.
Pero igual nos atrasamos, Migué venía en camino, así que le mandé la ubicación y se fue al hotel a saludarnos.
Fue muy buena esta junta inesperada! Tan lejos de Santiago!!
Fue posible por el cambio de planes, ya que se suponía que ese día a esa hora estaríamos en Mejillones.
Sacamos la foto de rigor, y le pedí a Migué que me sacara la moto jajajajaja!! No podíamos saltarnos el ritual.
Nos despedimos y partimos hacia el sur, con el plan de parar en Tocopilla a echar bencina.
Como la ruta de Antofagasta a Arica la habíamos hecho por la Ruta 5, elegimos devolvernos por la Ruta 1, un camino costero precioso lleno de vistas espectaculares. Pasamos por la Base Aérea Los Cóndores, en el borde costero, a unos 25 km de Iquique, y colindante con el Aeropuerto Internacional Diego Aracena.
No tenía idea que este era un aeropuerto internacional, pero tiene todo el sentido del mundo, por el intenso comercio y otros intercambios, con el norte argentino, Bolivia y Perú. En la base aérea esta la I Brigada Aérea de la Fach, que desde 2000 más o menos es el centro de entrenamiento táctico para pilotos de combate, y la encargada de la defensa aérea de la zona norte.
Las vistas en esa ruta son alucinantes, el camino infinito con los cerros y sus colores, las dunas, el desierto llegando a ese mar tan azul, tan vasto, tan impresionante.
Cada tanto se ven unas caletas perdidas, super lindas.
Pero no pocas de esas caletas se han convertido en tomas devenidas en barrios precarios, super feos, una pena.
En alguna parte del camino los dos vimos un letrero grande, anunciando arreglos en la Ruta 1, y sugiriendo tomar la Ruta 5 para seguir hacia el sur.
Para nosotros no era opción, ya que una parte releveante del viaje era hacer la ruta costera. Y seguimos no más. Los dos pensamos que no podía ser tanto y no le dimos mayor importancia.
No tardamos en llegar al desvío hacia un camino que alternaba entre tierra dura y pavimento roto. Con subidas y bajadas, alguna curva, tramos más resbalosos por piedras sueltas, mucho polvo en suspensión y bastante tráfico; autos camiones y buses. Fue eterno.
Al principio me costó un poco, pero me acostumbré rápido al baile de la moto, y si me iba parada en los pedalines mejoraba bastante.
Yo calculé al ojo que debían haber sido 10 Km.
Bien malo mi ojo... buscando información me encontré con que son 23 Km jajajajaja. Osea mirándolo así parece que ne se me hizo tan largo.
Al llegar a la aduana El Loa el pavimento estaba horrible, super malo.
Estacionamos e hicimos el papeleo, que en realidad, no es nada. Es entregar el papel que nos entregaron días antes en la aduana de Quillagua. Ojitos había estado a punto de botar el papel junto con otros recibos de distintas cosas jajajajaja. Por suerte no lo hizo!
Le preguntamos al funcionario hasta donde eran los arreglos y el desvío pero no sabía.
Por suerte terminaban ahí, en la aduana.
Seguimos hacia Tocopilla y el camino estaba mucho mucho mejor, parejo y sin baches.
No recordaba que antes de Tocopilla esta el Túnel Pedro Galleguillos, de 750 m. muy bien demarcado, e iluminado con luces LED, alimentadas con energía solar.
Esa parte del camino estaba como lo recordaba, con los cerros y las dunas llegando al mar. Bello.
La idea era parar en la Shell que está a la pasada. Es la mejor para echar bencina y comer algo en una terracita que tienen habilitada, bien agradable.
Cuando llegamos estaba un puro despelote por un camión tratando de salir marcha atrás, un taxi y otro auto tratando de meterse por el lado, Ojitos medio atrapado mientras se resolvía el caos. Hasta que pudimos llegar hasta el surtidor de combustible y llenar los estanques.
(yo todavía andaba con el bidón lleno desde Pozo Almonte camino a Arica)
Nos compramos un tentempié y nos fuimos a la terraza. Comimos con toda calma, a la sombrita, nos relajamos después de los 23 Km de tierra.
La vista era hacia la rotonda que organiza el cruce de la Ruta 1 y otras calles.
Cuando terminamos nuestro almuerzo, fuimos a la plaza que homenajea al ídolo Alexis Sánchez, ícono de la "generación dorada" que se refiere a esa anomalía histórica en la que se juntan muchos jugadores de fútbol muy talentosos, que integrando la selección nacional ganan muchos campeonatos, fabricando el espejismo de que Chile es una potencia futbolística. Cosa que no es y no será.
Cruzamos a la plaza y sacamos montones de fotos de la estatua del deportista (que como corresponde fue vandalizada en su minuto, porque nunca falta el weón resentido o solo imbécil que encuentra placer en rayar o romper cosas que llaman la atención, y posteriormente restaurada)
Ya era hora de seguir en ruta hacia Antofagasta.
El camino sigue siendo muy bonito, pero mucho más transitado, con mucho tráfico, especialmente de camiones.
Ya no es el camino solitario en el que se veía uno que otro camión a lo lejos.
Habíamos pensado entrar a Mejillones al menos para darnos un par de vueltas, sacar un par de fotos, ver como es, quizá tomar un helado o un café y seguir.
Pero cuando nos empezamos a aproximar al cruce para entrar al pueblo, en la pista y la berma había una fila doble de camiones aljibe en su mayoría con combustible, que estaban parados, y otra fila de camiones avanzando lentamente por el camino hacia Mejillones.
Decenas de camiones entrando y saliendo del balneario.
Se comprenderá que descartamos entrar. No tenía ningún sentido ir a meterse al taco de camiones y seguimos hacia Antofagasta.
Yo pensaba "de la que nos libramos"
Me imaginaba metidos en eso que más que balneario parecía puerto terrestre de carga. Como Los Andes.
Osea, la dificultad para encontrar alojamiento ahí era real. La industria minera ha copado toda la oferta hotelera de la zona.
Nuestro siguiente punto de interés era el Hito del Trópico de Capricornio.
No obstante que lo llevábamos en el Waze y estaba señalizado, no era tan claro por donde había que entrar por una especie de trébol, para cruzar a la autopista al frente, en dirección al Norte.
Paramos en la berma para estudiar bien el asunto. Lo que se veía desde donde estábamos era bien distinto a lo que había visto en internet.
Se veía descuidado, la pintura desteñida, en medio de un tierral (en las fotos se ve una especie de rotondita de lo más bonita).
Así que le sacamos la foto testimonial y seguimos al tercer hito del dia: la Portada de Antofagasta. Eso era seguro. No podía defraudar.
Y si pudo.
El área para la visita del mirador está restringida.
Hay que estacionar las motos en un estacionamiento de tierra, y más lejos que lo que era la otra vez que vinimos.
Y solo se puede mirar de lejos, porque el mirador propiamente tal, donde se hacía la selfie está cerrado al público.
Además lo encontramos medio ruinosos, como descuidado, los metales oxidados, y La Portada más chica. Se dice que se está desintegrando y que va a llegar el día que se desplome.
Nos estábamos yendo cuando apareció uno de los de la Corfo y nos empezó hablar de lo difícil que es mantener del lugar en las mejores condiciones para las visitas. Que han tenido que limitar el acceso por el comportamiento de los visitantes, que deterioran la infraestructura, o se ponen en riesgo al no respetar las medidas de seguridad.
También se explayó en la las características de la fauna local, especialmente las aves, como ciertas cosas afectan su supervivencia.
Como teníamos acordada una hora para llegar al alojamiento, estábamos medio apurados asi que nos despedimos y seguimos a la ciudad.
El acceso fue muy fácil y expedito hasta el condominio donde estaba el departamento.
De ahi para adelante fue todo un enredo, para que nos dejaran entrar porque nadie sabía que teníamos un departamento arrendado, ni qué departamento era.
Nos dejaron entrar y nos paramos para ver si aparecía alguien con la llave que nos llevara al Depto.
Para no obstruir el paso, nos fuimos al estacionamiento de superficie y nos retaron porque ese estacionamiento era privado... no había nadie y estábamos sentados en las motos!!
Nos llevaron a un estacionamiento super lejos, y no había carro para llevar el equipaje.
Finalmente llegó el marido del la dueña parece con un niño a entregarnos el departamento.
Además alguien reclamó porque la moto sobresalía de la linea que demarcaba el hueco del estacionamiento. No era así pero igual Ojitos la corrió un poco.
Sacamos los bolsos y por fin nos instalamos.
Con todo el lio del estacionamiento y después tener que correr la moto, Ojitos dejó la llave puesta con la luz y el ventilador andando.
Obviamente que la batería se descargó. Cuando se dio cuenta de la situación bajó a ver la moto y no partía.
Subimos los partidores para dejarlos cargando, por si se necesitaban al otro día, si es que la batería no se había recuperado.
Nos cambiamos de ropa y nos fuimos caminando a un restorán que nos tincó en internet.
El problema fue que el restorán no existía y ten su lugar había un condominio altísimo jajajajaja todo mal.
Increíble la cantidad de edificios nuevos que se han construido en Antofagasta, por ejemplo el que estamos nosotros que tiene 22 pisos y por lo menos 4 departamentos por piso.
3 ascensores que funcionan espectacularmente bien Super rápido, nunca me topé con nadie.
La decisión fue tomar un Uber para ir a otro lugar.
Por recomendación del conductor terminamos en un mall que es nuevo.
Bien bueno el restorán, y nos atendió un cabro super simpático, rápido, y profesional para hacer su pega. Que a primera vista no daba esa impresión porque era muy muy joven.
Pedimos un Uber para volver al Depto. Ojitos seguía chocho con esto de pedir un taxi por el teléfono y que sea tan barato.
El día terminó bien. Habíamos comido rico, lo habíamos pasado super bien y teníamos donde dormir... para continuar viaje al día siguiente.
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