Con este paseo tenía sentimientos encontrados. Por un lado, tenía muchas ganas de salir en moto, pero por otro, el organizador era Migué, con Wiro, Pancho, el Pelao y Ricky confirmados, osea los rápidos y furiosos a los cuales es imposible (para mí) seguirles el ritmo.
Lo bueno era que Camarón iría en auto con la Sonia.
Lo otro era que no era un paseo tan corto, y con el cambio de hora, empezaba a oscurecer a las 6.
Pero bueno, fui no más.
Nos juntamos a las 10 en la Copec de Los Libertadores. La ruta sería San Felipe, Putaendo, Cabildo, Túnel La Grupa, Petorca, y más allá hasta el restorán seleccionado.
Se trataba de el Rincón Criollo, (qué nombrre más original jajajajaja) que Camarón encontró en Tiktok.
El día estaba muy nublado y frío, pero según el pronóstico hacia Putaendo estaría despejado y más templado. Por lo mismo no fui taaaan abrigada.
Cuando nos estábamos preparando para partir, el Ricky parece que le pegó accidentalmente al espejo del Pelao, y salió volando la parte como la carcasa, no el espejo mismo, creo que con el intermitente incluído.
Salimos super puntuales a las 10:30 con el día frío y mucha neblina, pero ya een Chacabuco las nubes empezaron a disiparse.
Migué se fue haciendo fotos y videos con su cámara 360º.
Nos fuimos más o menos juntos a buen ritmo con poco tráfico para ser feriado.
En el desvío a Santa Teresa el Wiro se pasó y se fue a dar una vuelta no sé por donde.
Pero, en compensación, nosotros nos agarramos una cola eterna detrás de un funeral. Lo respetamos un poco, y después nos fuimos por la berma y evitamos bancarnos el taco interminable de autos con los dolientes.
Llegando a San Felipe el día estaba soleado y con agradables 23º.
En uno de los semáforos en San Felipe, Migué nos avisó que el Wiro se había pasado y que más adelante íbamos a parar para esperarlo. No había terminado de avisarme que íbamos a detenernos, cuando apareció el Wiro justo al lado mío jajajajaja.
Seguimos hacia Putaendo, por suerte, sin tanto tráfico.
Después de cruzar el puente Alessandri sobre el río Aconcagua que casi no existe, un poco más adelante paramos para reagruparnos y esperar a Camarón.
En la cuesta nos encontramos con varios derrumbes, piedras en el camino, y uno, de mayor tamaño que reducía las pistas de circulación y había obligado a poner barreras New Jersey para contener el derrumbe y proteger a los vehículos que transitaban por ahí.
Nos volvimos a encontrar en el semáforo en Cabildo, donde hay que doblar a la derecha hacia el Túnel La Grupa.
Subimos el cerro hasta el túnel disfrutando de las vistas panorámicas, desde lo alto en el camino serpenteante.
El cruce de ese túnel siempre agrega algo de emoción, por su longitud y la falta absoluta de luz, excepto los focos de las motos al ir avanzando, que además iluminan los muros irregulares de la roca viva.
A la bajada del túnel está el desvío hacia Petorca. Avanzamos por un camino muy bonito, casi sin tráfico con muy rico clima.
Pasamos por un pueblo cuyo colegio estaba de aniversario. Con ocasión de ello todo el pueblo estaba decorado con globos blancos y rosados, como para Instagram jajajajaja.
Llegamos al restorán a buena hora, antes que se llenara y pudimos estacionar las motos sin mayor dificultad.Migué me ayudó con la mía y entramos al local.
Años atrás en un paseo de fin de semana a Petorca, al hotel de su amigo Rodrigo Barros, anduvimos por ese camino y llegamos casi hasta donde termina. Yo no me acordaba.
Bien pintoresco todo. A la entrada hay una figura de un huaso tamaño natural, como una especie de anfitrión o punto para la selfie. Camarón no cachó, creyó que era una persona y lo saludó jajajajaja. En su favor hay que decir que no había mucha luz y era fácil confundirse.
Nos instalamos en una mesa super grande donde quedamos muy cómodos.
La comida reguleque no más, una parrillada más o menos, ensaladas ahí no más pero buenos postres. Y no tan barato.
Pero la conversa y la chacota estuvieron muy buenas! Especialmente la referente a la inteligencia artificial. Migué subia fotos y le preguntaba a la IA descripciones de los personajes en la fotos, y resultó que Pancho era más juvenil, Camarón mas elegante y formal, y Camarón y la Sonia estaban en una celebración, probablemente de compromiso de matrimonio a juzgar por el entorno y la actitud jajajajaja Si la IA lo dice...
Antes de irnos Camarón le dio sobras a un perro que andaba merodeando entre las mesas a ver si le caía algo. Y le cayó... pero mucho! Al menos se bancó una buena indigestión.
El pique de vuelta era más o menos largo, considerando que el sol se ponía como a las 6 y yo quería llegar con luz. Asi que en cuanto terminamos de almorzar, como a las 15:30, con el tiempo bastante justo emprendimos el regreso. El plan sería parar en la Copec Wirito a despedirnos.
Hicimos el mismo camino de vuelta hasta Cabildo, para salir a la 5 Norte.
El problema fue que a la salida del túnel La Grupa había un accidente que involucraba a varios autos que habían chocado y con mucho más escándalo que lo que la situación ameritaba.
Hasta había una mujer tirada en el pavimento, nunca entendí porqué, porque se veía bien, no estaba herida y estaba muy atenta a su entorno... pero le daba color a la espera a que llegara la ambulancia. El Wiro me llamaba para que fuera en mi calidad de doctora, cosa que odio.
Había mucha gente, pacos, y después paramédicos y un cuantuay (chilenismo antiguo que se refiere a un monton de cosas dificiles de clasificar)
Por suerte a nosotros nos agarró a la salida del túnel. Mucha gente quedó varada en el taco dentro del túnel.
Al final nos dejaron pasar entremedio de los autos pero era un hecho que una parte del camino sería de noche.
Se descartó pasar al café en la Copec, asi que a cambio de eso, para no manejar sola de noche, quedamos que todos nos iríamos juntos a mi casa a tomar el café.
Estupendo.
La pasada por La Ligua, por suerte, no fue tan lenta como de costumbre.
En la 5 Norte nos fuimos harto rato a 140 o más, para avanzar lo más posible mientras hubiera luz.
Entre pitos y flautas anduvimos como media hora en la penumbra del crepúsculo y otra media hora directamente de noche.
Pero una cosa por otra: a esa hora estaba saliendo la luna y era un espectáculo precioso.
En esas circunstancias a mi me facilita mucho las cosas poderr ir detrás de alguien que vaya marcando el camino. Yo solo sigo la luz roja delante de mi.
Además el Pelao, me alumbraba el camino con su mega luz delantera. Impresionante la potencia de ese foco.
Llegamos a mi casa todos menos Camarón con la Sonia y Pancho.
Wirito se había adelantado y paso a la Copec a comprar galletas y muffins para acompañar el café. Muy buena idea!
Nos despedimos después de un gran día, muy entretenido, y con la moraleja de siempre, que aunque haya imprevistos o dificultades, en buena compañía siempre se superan.


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