domingo, 28 de diciembre de 2025

Voy y vuelvo: De Santiago a Arica ida y vuelta en moto. Capitulo Ocho : Arica Objetivo cumplido!!

Este era el día más simbólico de todos porque llegábamos al punto más al norte del viaje (y casi de Chile, apenas a 19 Km del complejo Chacalluta, la frontera con Perú).
Para mí, llegar a Arica tenía 3 atractivos/objetivos 
1 Hacer la cuesta Camarones
2 Subir al Morro de Arica que, como las ruinas de Huanchaca, solo conocía desde abajo, bien a la pasada
3 Revisitar Chungará, después de 11 años, cuando subimos todos en un viaje épico de Cualtaco en Septiembre de 2014. Se puede ver en la publicación de la serie Cualtaco al Norte, en Septiembre de  2014.

Tomamos desayuno, que nos sirvió la dueña del Hotel. 
Ella y su marido, con los hijos ya grandes, y con el apoyo de uno de ellos en el proyecto, decidieron cambiar de vida, irse a vivir a La Tirana, y armar este hotel.
Luego nos quedamos conversando con su marido, mientras esperábamos que sacaran otros autos estacionados delante de las motos.
Como siempre los temas fueron las motos y los viajes, que con mi partner éramos amigos y no pareja (eso siempre resulta muy inesperado y sorprendente... lo que son los sesgos cognitivos culturales), y de como estaba el camino a Arica, más la advertencia de echar bencina en Pozo Almonte y llenar los bidones, ya que más adelante no había bencinas hasta Iquique.
Esto más que nada porque bajaríamos a Pisagua, que agregaba 100 Km aprox. al trayecto. 
Este también era uno de mis destinos pendientes de viajes anteriores.
Nos despedimos, hicimos el camino de vuelta hasta la 5 Norte para ir a Pozo Almonte a cargar combustible.Toda la entrada, desde la 5 norte hasta el pueblo el camino se encuentra flanqueado, por lado y lado, por cruces blancas decoradas con telas. En clara alusión a la estética de la tradicional fiesta de La Tirana.


Llenamos los estanques y los bidones, y partimos a Pisagua, distante 120 Km desde ahí, por la 5 Norte y luego por la A 40.


Yo tenía expectativas encontradas porque siempre quise visitar ese lugar, pero más que nada por la terrible historia como centro de detención en la dictadura, con todo lo que eso significa. También había escuchado que geográficamente era muy bonito, pero que estaba en total abandono.
El dueño del hotel en La Tirana, me metió un poco de susto respecto a que el camino era complicado, con mucha pendiente y curvas cerradas. Pero había que aperrar no más.
Otro día de desierto para disfrutar su inmensidad.
5 NORTE

Pedro ya había estado ahí, así que sabía como era, pero no logró tranquilizarme.
La ruta A 40 es un camino buenísimo. Es angosto pero con muy buena visibilidad, el asfalto parejito, impecable, con rectas largas y 4 curvas que no resultaron difíciles. He hecho otras mucho peores.
CAMINO A PISAGUA

Pero igual, hasta que no llegáramos, yo iba con el susto, esperando el infierno, y el infierno nunca llegó jajajajaj. Asi que a la vuelta, ya sabiendo como era,  yo iba totalmente relajada.
A mitad de camino  la temperatura bajó un poco, y en el horizonte se veían nubarrones grises.
Ojitos paró a abrigarse.


La bajada misma al puerto es muy bonita porque se ve la bahía y el pueblo desde arriba, y su icónica Torre del Reloj, en la ladera del cerro, antes de la última curva.
La torre fue construida en 1887, siguiendo la tradición británica, imperante en la época del auge del salitre,  para reemplazar el obelisco, situado en el único promontorio en la zona urbana, que había sido erigido en honor a los muertos en la Batalla de Pisagua. Fue declarado Monumento Nacional en 1977.




Llegamos abajo y estacionamos las motos en el restorán Sabores de Pisagua

No andaba casi nadie en la calle, pero justo al frente de donde nos habíamos ubicado, había un hombre de edad indeterminada, entre 40 y 80 años, con parlante gigante poniendo música ochentera a todo volumen. Jajajajaja fue muy raro pero muy choro! Como era música super bailable, yo seguía el ritmo, con las coreografías propias de cada tema, por ejemplo, Thriller, Flashdance, musica Disco, vestida de moto. El sujeto se mataba de la risa, y nos hacíamos mutuamente,  el gesto de "me gusta" y más me animó a bailar con su música. Yo le hacía saber que me gustaba su música y él que le gustaba que me gustara. Conexión total.

Entramos al restorán donde estacionamos las motos, que aún no estaba atendiendo para pedir baño. No solo nos prestaron el baño, también pudimos dejar las chaquetas y los cascos.
La dueña, la señora Marcia, muy amable, es además la administradora del teatro de Pisagua y de la Biblioteca, asi que le pedimos que nos mostrara los lugares. Una suerte toparnos justo con la persona indicada en el momento preciso. Si no, lo hubiéramos visto por fuera, y no hubiéramos conocido la historia de los lugares, de primera mano. Nos encaminamos hacia el Teatro, que es una verdadera joya, pero que está muy deteriorado. Qué pena que no se haya mantenido como se merece... como el Teatro de Taltal. 
Nos contó que en 2012 hubo un proyecto de restauración, para el Teatro y la Torre del Reloj; todos se pusieron de acuerdo, y está todo listo desde 2013, pero no ha pasado nada. Ella cree que fue una movida electoral y nada más.
Con Ojitos reflexionábamos que parte de las ganancias de las industrias de la región (minería, pesca industrial, Zofri) podrían destinarse a restaurar el patrimonio histórico de las regiones donde operan.





La Biblioteca también es un espacio muy grande, con mesones y estanterías, que atiende a los alumnos de la Escuela de Pisagua y al público en general. La pudimos ver desde la puerta no más porque estaba haciendo inventario, y había pilas de libros en las mesas.

Muy cerca, al lado del teatro estaba la Parroquia San Pedro, que igual que en Taltal conectó a mi partner con su faceta espiritual jajajajaja. La iglesia fue declarada Monumento Nacional en 1990.


Seguimos nuestro recorrido, pasamos por el Retén de Pisagua, que tiene 2 radiopatrullas, y seguimos hacia el borde costero, desde donde se aprecia mejor l bahía.

Me hubiera gustado ir a ver la cárcel y el hospital, y también al cementerio, pero quedaban muy lejos y era para recorrerlo a pie.
Ya era hora de seguir camino a Arica.
Fuimos a buscar los cascos y las chaquetas y emprendimos el camino de regreso a la 5 Norte.
Al llegar a la principal carretera de Chile hay que detenerse en un disco pare jajajajaja.
Avanzamos hacia el Norte, con un día bien agradable, no tan caluroso y el paisaje desértico hermoso.

Hasta que se levantó el viento y volvimos a sufrir.
Antes de Camarones hay 3 cuestas que no tienen ninguna dificultad, pero se complican un poco con el viento fuerte.
Llegamos a Camarones y nos anduvimos enredando porque había disco pare y un aviso que decía que todos tenían que registrarse.
Ojitos fue a preguntarle a a autoridad y no, la instrucción era para los que salían de Arica hacia el sur.



Como ya habíamos parado para preguntar, estacionamos bien y nos quedamos en un restorán. Pedimos unos chacareros que estaban super mega buenos. Luego pusimos un sticker de Cualtaco, que llevamos en el corazón todo el viaje,  y seguimos hacia Arica.

En la cuestahabía un par de zonas con arreglos en la calzada y pasada diferida con banderero, en las que nos tocó parar.



El recuerdo que tenía de la vista a la quebrada desde arriba, y la tremenda altura de las laderas era correcto. Es super impresionante el tamaño que tiene, tanto la quebrada como la cuesta.




Llegamos a Arica. No me acordaba de nada, no reconocí ninguna calle. Ibamos con el Waze directo al hotel.
Había harto movimiento pero el tráfico era más bien fluido.
Llegamos al Hotel Puerto Chinchorro que resultó ser un acierto!
En las fotos de internet parecía poco mas que un hostal.

Y en realidad era un hotel fantástico, con estacionamiento para las motos a ras de vereda, moderno, bien decorado, las habitaciones muy cómodas, buen desayuno en un comedor muy lindo, áreas de estar llenas de plantas. Precioso.
A 1 cuadra de la calle de los restoranes, y al frente de la playa. No podía ser mejor.
La recepcionista un amor.
Por todo el lio del neumático y la noche extra en Antofagasta habíamos anulado una noche en Arica. Asi que descartamos ir a Chungará. Pero más que nada porque Ojitos se había sentido mal en el camino a Ollagüe y no quisimos arriesgarnos a lo mismo, pero en moto, y en un camino más transitado. Mal que mal había que subir a 4500 msnm.
Como recordarán Ojitos andaba falto de pantalones así que nos fuimos al Mall que quedaba a 900 m del hotel. Aquí si encontró lo que buscaba.

Buscamos un lugar donde tomar un café y volvimos al hotel.
Más tarde fuimos a la calle de los restoranes, que son como los más gourmet. Son un par de cuadras muy apetecidas, llenas dude gente, autos dando vueltas, estacionamientos llenos. Que agradable ir caminando.



Entramos a uno que nos tincó, comimos muy rico y nos atendieron muy bien.
Volvimos al hotel con una sensación muy rica como de logro, que en realidad no lo es, pero se sentía asi.



 

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