Este día planificamos la salida para después de las 9:30-10 para saltarnos el taco de día laboral en Copiapó.
Nos juntamos a tomar desayuno sin apuro, en el salón de los desayunos en bandeja y mesón de casino de universidad.
Hecho esto, empezamos a cargar las motos... bueno, al menos yo; porque amarrar el escuálido bolso de Ojitos no califica en realidad como cargar la moto jajajajaja.
Estábamos en eso, en el estacionamiento, cuando apareció un grupo de turistas, o lo que yo creí que eran turistas. 6 o 7 tipos jóvenes, y de mediana edad, muy bulliciosos, hablando un idioma muy extraño. En mi mente me aventuré a adivinar que podían ser croatas o bosnios o por ahí).
Salieron a dejar sus bolsos y maletas al lado de donde estaban las motos, ya que sus habitaciones aún no estaban listas.
Demás está decir que todos miraban con cierta curiosidad a la abuela motera preparándose para partir... jajajajajaja. Solo uno me saludó.
Después la recepcionista nos contó que eran de Macedonia, que trabajaban en una minera y que habían estado en el hotel antes. Ahí cuadró todo, el lote, puros hombres, las pintas y los bototos.
Ya estábamos listos para partir. El día estaba nublado y fresco asi que yo por lo menos, me abrigué un poco.
Sacamos las motos y después de un par de recovecos con taco por la ciudad y zonas con reparaciones de las calles, ya estábamos en la Ruta 5.
A la altura de las salidas a Candelaria y Tierra Amarilla nos encontramos con un desvío por arreglos en el camino. 10 Km de desvío pero semi pavimentado, mucho mejor que el que nos comimos en la Ruta 1 camino a Tocopilla.
Superado este tramo, el camino estuvo muy bueno. Sin viento, poco tráfico y doble pista. El desierto hermoso como siempre, aún con el cielo gris.
La temperatura bajó hasta 14º, asi que paramos a que Ojitos se abrigara.
El paisaje ya estaba cambiando, con más vegetación.
Como a las 12:30 llegamos a Vallenar a echar bencina. La Copec estaba llena y como habíamos entrado contra el tránsito estaba muy difícil ponerse a la cola.
Asi que nos fuimos a la Aramco, pensando que parece que Chile no se cae a pedazos.
Asi que nos fuimos a la Aramco, pensando que parece que Chile no se cae a pedazos.
Ojitos quería su café, y como en la Aramco no hay café-café (osea de grano) cruzamos a la Copec.
Seguimos a La Serena, ya estábamos a tiro de cañón. Seguía bastante nublado y no parecía que fuera a despejar.
Sin embargo, un poco más al sur de Huasco, donde esta la escultura Alicanto (cuya historia y significado están en otra publicacion, en el viaje a Huasco), no había ni una nube y se empezó a sentir más calorcito. De hecho la temperatura subió hasta 27º
Había pensado parar ahí para sacar una foto, pero el lugar ya estaba tomado por dos camioneros que habían parado a comer algo.
En el peaje Cachiyuyo Ojitos aprovechó para desabrigarse. Yo preferí no hacerlo, porque, si bien se sentía el calor, la llegada a La Serena siempre es más fresca, y prefiero mil veces pasar calor que pasar frío.
La cuesta Pajonales exquisita como siempre. En dirección Norte-Sur es solo de bajada.
Pasamos por el parque eólico Punta Colorada, que con sus 18 aerogeneradores genera 20 MW que se incorporan al sistema interconectado.
Luego la cuesta Buenos Aires, con la típicas nubes asentadas en los cerros en el horizonte. Al ver esa escena, se sabe que ya estamos al lado de La Serena, a una hora de nuestro destino.
Paramos a poner el Waze y seguimos, esta vez con un poco más de viento.
Entramos con el taco en la 5 Norte al acercarse a la Avenida Francisco de Aguirre.
Giramos a la izquierda en la mentada avenida con dirección a nuestro hotel, el Francisco de Aguirre.
Como tuvimos que hacer ajustes de fechas y de reservas en la mitad del viaje por el chasco en Mejillones, no se pudo cambiar la fecha en el alojamiento original, que era el Canto del Agua, en la Avenida del Mar, donde nos hemos quedado montones de veces.
Y tuve que buscar otra alternativa. Y esa fue el Francisco de Aguirre, el hotel pituco de La Serena en los 70, situado en el casco histórico de La Serena. Para mi sorpresa el acceso es bastante fácil, queda muy cerca de la plaza, y está muy bien mantenido. Sigue teniendo un cierto aire señorial.
Llegamos al hotel por la entrada principal en Cordovez, estacionamos las motos y fuimos a la recepción. Todo ok, nos indicaron como llegar al estacionamiento.
Volvimos a las motos a dar 3/4 de vuelta a la manzana para llegar al portón del estacionamiento. Yo para variar desorientada no caché donde estaba el acceso y cuando me di cuenta, iba con un auto atrás muy cerca, y muy pegada a la cuneta y al querer subir hacia la entrada, quedé trancada, sin pie de apoyo y sin poder bajar la pata ni echarme para atrás, osea, varada. Por suerte Ojitos advirtió que algo ocurría y salió. Con alguien que justo iba pasando por ahí y un empleado del hotel que también salió me ayudaron y pude entrar la moto. No podía llegar sin escándalo jajajajajaja.
Un empleado del hotel nos ayudó con el equipaje y trajo un carrito para llevar las cosas y nos condujo hasta las habitaciones.
Todas las dependencias del hotel son a escala de hotel antiguo. El lobby, los salones, el comedor, todo enorme. Y las habitaciones también. La mía tenía chimenea!
Nos cambiamos ropa y nos juntamos abajo para salir a recorrer.
El equipo completo de Deportes La Serena junto al cuerpo técnico estaban alojados en el hotel. Tenían un partido con Colo Colo según supimos. Todos uniformados, con el mismo corte de pelo, cabritos jóvenes, mas parecían un viaje de estudios con alumnos bien portados.
Nos fuimos a la Avenida del Mar en un Uber que venía llegando, trayendo a uno de los jugadores con su mamá.
En la Avenida Francisco de Aguirre había un "boulevard" Boulevard El Faro... mega penca, como una feria en período de fondas.
Pasamos por la plaza, donde había varios grupos con mini orquestas y bailarines ensayando para el Festival de Oruro.
Y también una cola como de 3 cuadras de lolerío para entrar al Teatro Centenario a ver a Easykid, un cantante chileno de música urbana, conocido en su casa... y en La Serena
Volvimos al hotel a dormir. Para mi era la última noche de viaje.



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