La aventura del Norte ya estaba llegando a su fin. Era 29 de Noviembre 2025.
20 días recorriendo paisajes alucinantes embelesados con el desierto, actualizando la idea de como es el Norte una década después, resolviendo problemas sobre la marcha, cambios de itinerarios, conociendo el viento más fuerte del que tengo memoria, y confirmando que con Ojitos somos los mejores compañeros de viaje!!
Fueron 5000 Km que también tuvieron su cuota de desafío. Mal que mal los años no pasan en vano y, al igual que cuando fuimos a Cabo Norte, hace ya 13 años, lo único que teníamos claro era que si en algún minuto, por el motivo que fuera, decidíamos volvernos, lo haríamos sin dudar, sin reproches ni remordimientos.
Fue una sorpresa constatar lo copada que está la capacidad hotelera de Copiapó al norte. Y en Noviembre! lejos de la temporada alta.
Teníamos todo el día para llegar a Santiago, lo cual se sentía como algo menor, un tramo corto, conocido y sin mayor dificultad.
Nos juntamos a las 8:30 en el comedor para tomar desayuno. En un salón aparte estaba el equipo de futbol.
Había una gran variedad de cosas, pero yo no tenía mucho hambre así que picotié algo y me fui a la pieza a ordenar el bolso para cargar la moto.
Nos encontramos en el estacionamiento, y cuando estuvimos listos partimos.
Salimos de la ciudad sin ninguna dificultad, a pesar de que había más tráfico que el que esperaba para un sábado a las 9:30.
Como veníamos del centro llegamos altiro a la 5 Norte, que en la práctica funciona como la avenida principal de La Serena.
En la subida después de La Herradura están haciendo tremendas obras viales, un hoyo gigante y mucho equipo pesado trabajando. Con la reducción de pistas correspondiente, obvio.
Pasamos a echar bencina a la Copec que está al final de esa subida. Había un cierto revuelo porque unos "barristas" del Colo habían asaltado la tienda de la bencinera, robando además a algunos clientes y a los bomberos. Los carabineros llegaron muy rápido y lograron detener a alguno.
Cuando llegamos, los carabineros y los radiopatrullas todavía estaban ahí.
Llenamos los estanques y seguimos hacia el sur.
A ninguno de los dos nos apetecía pasar a Huentelauquén a comer empanadas, asi que la próxima parada sería en Cerro Colorado.
El día curiosamente estaba despejado desde la mañana, soleado y agradable.
De ahí para adelante conté 11 interrupciones por arreglos en el camino. El más largo, de 10 Km. en el área de La Cebada, que al menos está semi pavimentado y no es pura tierra.
El otro desvío largo fue en El Teniente, hasta con banderero.
Cuando llegamos esa cola, era tan larga que no parecía que fuera por banderero, asi que nos fuimos por el lado porque no sabíamos lo que pasaba, y sin querer quedamos adelante, al principio de la cola.
En eso llegó un grupo de motos GS, todos choros, atropelladores, viejos igual que nosotros. Pasaron por el lado, se saltaron los conos y se fueron para adelante. Por giles como estos es que entiendo que la gente piense que los motoristas son una mierda.
Esas paradas permiten apreciar el paisaje en todo su esplendor. Los cerros mas verdes y el mar azul. Precioso.
A esa hora apareció el viento. Yo creo que ya no nos importaba y lo manejamos mucho mejor, a pesar que las banderas y los indicadores de viento estaban a todo dar.
Los aerogeneradores en el Parque Eólico Canela giraban impetuosamente.
Paramos en Palo Colorado a comer algo y echar bencina.
Comimos un sandwich, un pastel, echamos bencina y acordamos parar en Llay Llay para despedirnos.
De ahí para adelante no hubo más arreglos pero si harto viento que ya no nos importaba en lo más mínimo.
Super agradables los últimos kilómetros antes de parar en LlayLlay.
Ahí Ojitos se tomó un café, yo me comí una negrita, conversamos un par de cosas y nos despedimos con mucha emoción y mucha agradecimiento de poder haber hecho este viaje increíble
Seguimos por la ruta cinco y salimos en el desvío a la Nororiente
Seguimos juntos hasta Vitacura, que es donde yo doblo hacia mi casa, y Ojitos, siguió hacia Providencia, a su destino.
A las 16:30 estaba entrando a mi departamento.
Qué gran viaje lleno de experiencia, lleno de cambio de planes, lleno de sorpresas, increíbles y lo que yo más rescato es que ninguno de los dos se achaca ni se enoja con las dificultades, sino que confiamos en que se resuelvan, de alguna manera, siempre se encuentra la manera
Y así fue que muchos cambios hubo que gestionarlos sobre la marcha, y en general, fue una por otra... una cosa mala, y una cosa buena.
Y el balance final pura ganancia!!
Gracias Partner por la disposición, la buena onda, la comprensión y la aventura.
Hasta la proxima!!!!
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