sábado, 26 de mayo de 2018

Paseo corto a El Almendral

En la semana Vitrola propuso, si se puede decir así, ir el sábado a Las Piedras del Molino, en El Almendral, por ahí por Rinconada, Los Andes, San Felipe.
Ocurre que se le antojó volver a este sitio, después de 10 años, y del cual guardaba muy bonitos recuerdos, de la ocasión en que fue con su familia, con los niños chicos.
Con Camarón no guardábamos tan buenos recuerdos de la última vez que habíamos ido, eso si hace como 20 años... cómo pasa el tiempo!! jajajajaja
Pero no quisimos aguar el panorama (además no había ningún otro). Yo respondí altiro que iba. Camarón dependiendo de la evolución de su mano iría en moto o en auto, Elmer confirmó que iba, y publicó el paseo.
También confirmó Vigilante.
El Topo con su ambigüedad legendaria, dijo que si resolvía un tema, era probable que fuera, siempre que fuera puro pavimento.
Luego se sumó oftalmología en pleno (Ojitos y Vetu).
A las 12 nos juntamos en CoChi, más que los confirmados, ya que se sumaron Sobrino y Rana
10 motos!! mucho tiempo que un paseo de sábado no tenía esa convocatoria.
Yo tengo una teoría... 
1._ Sobrino no podía perderse la oportunidad de volver a esas tierras que tienen un secreto atractivo para él... (ver blog del paseo de fin de semana a Uspallata)
2._ El Topo participó porque era un paseo perfecto: puro pavimento, un día fresco pero no helado, más bien cerca, asegurado volver temprano, muuuucho antes de la puesta de sol.
3._ El Rana fue por sugerencia de su psicólogo, que le debe haber dicho que pasar tiempo con los amigos y salir de la rutina ayuda a superar los traumas, después que la U (que sigue sin estadio) haya sido eliminada de casi todo creo.
Pero bueno, volviendo al paseo, después de que ayer tuvimos un día casi de verano, con 25°, hoy la mañana estaba fresca y totalmente otoñal, un poco brumosa.
En CoChi ya estaban todos cuando llegamos con Camarón y la Marcella, pero faltaba el organizador que venía atrasado.



Cuando Vitrola llegó a la bomba, todos se aceleraron y partieron, cuando aún estaba echando bencina.
Yo lo esperé y cuando vi que ya estaba listo, partí, pensando que me alcanzaría, pero no fue así.
Nos juntamos todos después del peaje ahi mismo, cerca de la bomba y partimos. Sin Vitrola que todavía no venía...
Me fui bien lento, los demás mucho más adelante.
Al rato, Elmer se dio cuenta de esto y paró a esperarme. Le dije que estaba esperando a Vitrola que no venía.
Junto con nosotros otro grupo de motos había partido mas o menos juntos.
Detrás de nosotros paró una moto que no conocía y pensé que era del otro grupo. 
Le pregunté a Elmer ¿quién es ese?, me respondió que no sabía.
Me preguntó en qué moto andaba Vitrola, le dije una V Strom... me contesta "esa es una Suzuki", refiriéndose al desconocido. 
Y resultó que mientras teníamos esta conversación el desconocido se abrió el casco, se sacó los anteojos y la bandana que le cubría la nariz y la boca... y era Vitrola!! jajajajajajaja los tres parados en la berma, Elmer y yo esperando a Vitrola que ya estaba ahí. Sin comentarios.
Seguimos y tratamos de pillar al resto que se habían disparado, hasta que lo logramos.
RANA


VIGILANTE

ELMER

VETU

VITROLA

OJITOS

Vigilante estaba en la salida hacia Santa Teresa de Los Andes, y ya en la calle que atraviesa Auco, nos reunimos todos.
Camarón lideraba el grupo porque sabía cómo llegar saltándonos Los Andes (frustración para Sobrino supongo).
El día siguió un poco brumosos pero con sol, y ya no estaba fresco. 
El paisaje totalmente otoñal, todo en tonos ocre, amarillos y rojizos.
Bonito, y un poco nostálgico, como llamando a la quietud, a la calma, y la paz interior. 
Claro que nada de eso ocurre saliendo con Cualtaco y no pasa de ser una figura literaria.







El antiguo restorán - hotel y al final SPA, El Monasterio, ahora es un hotel pirulo de la cadena norteamericana Howard Johnson, que tiene otros en Los Andes y en Olmué.
Justo al lado se puso el Juan y Medio.


Llegamos a Las Piedras del Molino casi sin darnos cuenta.
No había mucho estacionamiento en la calle de este pueblo bien minúsculo que es El Almendral pero que igual tiene su movida cultural y de actividades comunitarias. De todas maneras más que lo que yo recordaba.
Así que todos menos Ojitos y yo, estacionaron en la vereda del Centro Cultural.










Entramos al restorán, no había nadie!
El comedor oscuro y frío, seguro que con muros de adobe,  ideal para el verano y el sol abrasador, pero no para hoy.




Nos fuimos a la terraza, con piso bien rústico, casi tierra, y el Vetu, Ojitos y Vitrola armaron la mesa donde cabíamos todos.

Y llegó nuestro anfitrión, don Pedro, que nos atendería. Se complicó un poco con las cuentas separadas, pero después de una negociación accedió. 
Comentó que por exigencias como esa de parte de los clientes había perdido el pelo jajajajajaja.

Pedimos las 7 empanadas que quedaban, y cazuelas de distinta clase para todos,creo.
Se demoró un poco pero estaban muy buenas! 
Cuando don Pedro preguntó por lo que íbamos a tomar, Ojitos pidió una Stella, lo molestamos mucho! Es que es un exceso...
El pan amasado no lo probé pero dicen que estaba delicioso!
Hablamos de la contingencia, de la irrupción del feminismo como tema nacional, de las tomas feministas y de las multas a los piropos groseros.
Por supuesto que hubo opiniones diversas.
Y muchas y muy buenas tallas.










Después nos probamos los anteojos estenopeicos de Camarón, y escuchamos la explicación técnica de Ojitos.


A Camarón en el chat le dijeron que con esos anteojos tenía que comprarse un bastón blanco y se pusiera con un tarro en la vereda del garage.Jajajajaja


Lo pasamos muy bien!
Sacamos la foto grupal antes de emprender el regreso.
La vuelta bien desordenada, por la costumbre de partir antes que estén todos listos.
Yo si espero, y por lo mismo me quedo atrás.
Y más encima con Vitrola nos quedamos pegados en un semáforo largo. Y ahí nos separamos del resto para siempre.
No volvimos a ver a nadie.
Nos vinimos por el mismo camino que habíamos hecho, pero parece que los otros se vienieron por otro lado.




Llegando a la autopista Los Libertadores había más como una tenue neblina y la temperatura bajó ostensiblemente.
En la Costanera Norte nos despedimos y cada uno siguó a su casa.
Yo estaba en la mía como a las 16:30.
Supimos después que Camarón no se aguantó y pasó al casino.