domingo, 28 de diciembre de 2025

Voy y vuelvo: De Santiago a Arica ida y vuelta en moto. Capitulo Cuatro: Taltal y Elecciones Presidenciales

 El departamento en Caldera cumplió. Estaba pensado para pasar la noche y nada más. Y eso fue.

Ojitos se despertó más temprano y se levantó primero.
Después yo, y como era temprano, aproveché de ordenar el mega bolso.
Nunca he entendido porqué en los viajes cada vez caben menos cosas, y el bolso queda más lleno, sin haber agregado nada, a medida que pasan los días.
Había amanecido nublado y frío así que tocó ponerse polerón y poner los forros a la chaqueta.
Cuando yo estuve lista, fuimos al estacionamiento y acercamos las motos al Depto para cargarlas.


Nos fuimos a Bahía Inglesa, al mismo restorán del día anterior, a tomar desayuno.
Casi no había tráfico, lo que confabuló para que Ojitos se pasara feliz de la vida un disco pare en un cruce de caminos importantes, no una callecita, sin ninguna conciencia siquiera de su existencia.
Cuando se lo comenté no tenía idea de qué le estaba hablando jajajajaja. Hasta ahora creo yo.
Por supuesto que no había estacionamiento y tuvimos que buscar en las calles aledañas. Al final nos quedamos en un lugar que no era muy claro que se pudiera estacionar, pero apostamos a que no pasaría nada.
Nos habíamos quedado con la idea de que en este restorán tenían algo así como una carta de desayuno, con sandwiches, pero no! Los sandwiches eran en marraqueta, gigantes y más calificaban para almuerzo que para desayuno.
Yo me pedí un café con medialunas y un jugo, y Ojitos su buen café, por supuesto, y un pote con granola, frutos secos, y yogur que se veía muy rico.
Entre una cosa y otra y la conversa, nos dieron las 11 y no habíamos avanzado ni un miserable kilómetro.

Ojitos quería pasar a la bomba a revisar el aire porque sentía la rueda delantera media rara.
Pasamos a la Aramco, a la en la Ruta 5 antes de Caldera. Echamos bencina pero no pudimos ver el asunto del aire porque la máquina estaba descompuesta, asi que seguimos a Chañaral.

Mi expectativa con ese tramo era super alta. Un camino recto, despejado, con el desierto y los cerros a un lado y el mar azulísimo al otro. En mi mente, de las rutas más lindas del norte, culminando con la llegada a Chañaral y la vista desde arriba, de la bahía con sus rocas negras en contraste con el mar. Bueno, y con día despejado y mucha luz.
Estuvo muy lejos de eso.
Con el día nublado, el paisaje es otro.

Nos encontramos con una cantidad insólita de camiones de gran tonelaje, tanto así que nos tocaba quedar detrás de un un taco por una larga fila de camiones, con otra igual en contra. Osea, de vistas y paisaje, nada.
Junto con esto, mucho viento, muy fuerte, que yo encuentro desacostumbrado en ese camino que lo hemos hecho tantas veces, en diferentes horarios y no nos había tocado ese nivel de ventolera.
En esta zona deben estar varias de las playas más lindas de Chile, pero como no hay agua o es escasa, no se han desarrollado grandes proyectos inmobiliarios.
En cambio, han florecido balnearios informales que deben haber partido como tomas ilegales, pero que han crecido mucho. Algunas están consolidadas como verdaderos barrios, como localidades playeras, con señalética y todo. Osea validadas por la tradición y por el MOP.


En una parte del camino, una radiopatrulla nos indicó que paráramos y esperáramos en la berma.
Todo porque en contra venía un mega camión transportando una tolva más grande que mi departamento. De hecho ocupaba las dos pistas enteras. 
URGE, así con mayúsculas la construcción de la doble vía en ese tramo.
No pude sacar fotos porque no le cambié la batería a la Gopro y se me acabó muy rápido luego de salir de Bahia Inglesa.
Seguimos camino sin taco después de la detención, pero no duró mucho ya que al poco rato se repetía el mismo escenario.
En una de las colas iba un camión con un sonido muy peculiar, como de Harley, pero en camión. Como para película de terror caminero.
Y con esa bulla llegamos y entramos a Chañaral. Con el taco de camiones que no se deshizo nunca.
Lo bueno fue que llegamos a la bajada al puerto a 1 por hora, cosa que siempre había querido hacer pero en paseos anteriores siempre íbamos mas acelerados.
Esta vez pude deleitarme con el paisaje espectacular de esa bahía. Fue muy bonito poder verlo sin apuro.
Llegamos a la bomba a ver el aire, que efectivamente estaba bajo, y hubo que corregirlo.

El plan original era seguir hacia Taltal atravesando el Parque Nacional Pan de Azúcar 
y almorzando en la caleta que está abajo, en la entrada al ascenso al Pan de Azúcar propiamente tal.
Yo lo había revisado en videos de YouTube y me parecía que se podía hacer, en nuestras motos,  sin mayor dificultad.
En la bomba preguntamos cómo estaba el camino, y nos dijeron que el camino era de bischofita, que estaba bueno, pero que había algunas curvas con puntos ciegos.
Si no hubiera estado el problema del neumático, lo habríamos hecho, pero lo pensamos bien, y con un neumático que puede ir perdiendo aire, ir a meterse a un camino perdido, sin señal de celular, los dos solos, no parecía una gran idea, asi que decidimos irnos directo a Taltal.
En la tienda no había café de grano, así que Ojitos, esta vez, no tomó café.
La temperatura había subido considerablemente, por lo que nos desabrigamos.
Le saqué los forros a mi chaqueta, me saqué el polerón pero había que guardarlos.
Yo traía mi bolso atado con correas y además una cubierta impermeable amarillo limón sujeta con un pulpo de red. No porque pensara que iba a llover, sino para proteger el bolso, que ya está viejito, del sol.
Asi que metí los forros debajo del protector y tensé bien la red elástica.
Y partimos.
Igual esa parte del camino es muy linda. Desierto en su máxima expresión... como nos gusta y nos cautiva.
Lo que no nos cautivaba para nada era el viento. Seguía muy fuerte y no parecía que fuera a arreciar.
En algún punto, el viento soplaba directamente de lado, y había que ponerle fuerza para aguantarlo. 
El problema fue que ese viento fuerte, de lado,  empezó a inflar la cubierta impermeable, que se soltó parcialmente y yo veía por el espejo como flameaba.
La cubierta me daba lo mismo, lo que me preocupaba eran los forros de mi chaqueta que iban debajo.
Adelanté a Ojitos para avisarle que tenía que parar a arreglar el bulto.
Una vez acomodado, seguimos camino pero esta vez yo iba adelante.
Al poco rato se volvió a desorganizar. Ojitos decía que se asomaba una manga que iba como saludando jajajajaja. Me acordé tanto del Gari y de Palmita que eran tan al lote y desguañangados en los paseos en moto. Tengo la imagen de ambos con cosas como colgando de la moto, volando, amarras, o ropa... algo así.
Volvimos a parar pero en un estacionamiento. Ahí me di cuenta de una falla grave que tiene mi moto. La pata lateral es muy larga y a menos que haya un buen declive, o al menos esté plano, con la más mínima inclinación en contra, la pata no baja. Ni siquiera es que la moto no quede inclinada, es que hay que buscar la ubicación en el terreno para poder bajar la pata. UNA SOBERANA PAJAAAA!!!
La de Ojitos en cambio, es más corta y funciona siempre.
Bueno, volviendo a mi desastre y al estacionamiento, Ojitos se llevó la ropa a su moto (deberíamos haber partido por ahí, en Chañaral, pero para qué hacerlo fácil cuando puede ser difícil) y amarró la cubierta con la red lo mejor que pudo.
Y yo, sin poder bajarme de la moto.
El viento fuerte nos siguió acompañando todo el camino.
Cuando tocaba de cola era un agrado, pero cuando estaba de lado era molesto, especialmente al cruzarnos con un camión, por la turbulencia que se hace... da como cosa.
Mucho camión en un trayecto que yo recordaba como solitario, en el que no te cruzabas con nadie en muuuucho rato.
La señalización deja mucho que desear. Había señalética que indicaba que faltaban 75 Km para Taltal cuando en realidad faltaban 120, y después, más allá otro, que contradecía al primero.
Finalmente llegamos a Taltal.
Era Viernes 14 de Noviembre, estaríamos dos noches, y el Domingo 16 que seguíamos a Calama, era la elección presidencial, con voto obligatorio ni más ni menos. 
Como tendríamos que excusarnos en la comisaría, de no votar por estar a más de 200 Km (harto más) del local de votación, busqué un alojamiento que quedara cerca de los pacos, como para ir el domingo temprano, hacer el trámite, volver a buscar las motos y seguir a Calama.
Al llegar a Taltal, nos dimos un par de vueltas demás hasta que dimos con el hotel.
La entrada al estacionamiento era en bajada. Pude estacionar mi moto casi sin ayuda. 
Lo bueno es que las motos quedaban al lado de las habitaciones, que daban al estacionamiento.

Eso si, no tenía desayuno, pero si una pequeña cocina donde prepararse algo, así que habría que comprar algunas cosas para tales efectos.
Nos cambiamos ropa y salimos a buscar algún lugar para almorzar.


Pero antes, Ojitos necesitaba ubicar una lavandería, porque como se recordará, el viaja con poca ropa, en un bolso enano. Parece que se toma demasiado en serio el concepto hindú de viajar liviano para conseguir la elevación espiritual.
Por consiguiente, o lava o manda a lavar. Y además, necesitaba la ropa lista el sábado en la mañana, porque después estaría todo cerrado.
Encontramos una lavandería y pudo dejar su ropa.

Después había que encontrar donde almorzar. No estaba tan claro, considerando que ya eran la 4 de la tarde.
Y llegamos al Club Social de Taltal. Super lindo!! y la comida deliciosa!! 
Un acierto.





Terminamos de almorzar y nos fuimos a recorrer un poco el pueblo, que a fines del siglo  XIX y principios del XX, fuera un puerto y ciudad muy importante por  el auge de la minería en la zona.
Muchos millonarios veían oportunidades de negocio y se venían a Taltal. Al final se iban quedando y tiraron la ciudad para arriba, llegando a ser un polo cultural relevante, con un teatro que recibía en su escenario a los mejores espectáculos europeos.
Ahora está lejos de eso, pero es un pueblo muy lindo, muy agradable, tranquilo, nadie corre, los automovilistas paran en los pasos de cebra, con gente respetuosa y de los más seguros de Chile.



Llegamos a la plaza, donde mismo estuvimos hace 14 años en un viaje que hicimos con Camarón y Ojitos, para conocer el camino recién inaugurado entre Taltal y Paposo y donde hizo su viaje de estreno nuestro querido Vetu. De hecho, fue en ese viaje, en Bahía Inglesa, que una mesera sin querer lo bautizó.
Aquí si están  las letras perfectas para foto!!


En la misma plaza está el Teatro Alhambra, (que se ve atrás de las letras) emblemático de la ciudad en su mejor época, que han cuidado como se merece un edificio patrimonial.
En otro viaje, me acuerdo que nos tocó la suerte de que algún encargado lo abrió y nos hizo una especie de visita guiada.

Caminamos hasta la Plaza de la Cultura, donde se exhibe el ferrocarril de la época del salitre. Bien bonito, sorprendente.
Es como un museo al aire libre combinado con juegos infantiles y una plaza, osea, un lindo lugar en el espacio público.




Y de ahí nos fuimos al Parque Urbano Cerro La Virgen. También muy bonito, con miradores para ver la puesta de sol,  y con un paseo costero moderno, estiloso y autosustentable. Bien por Taltal!






Taltal es un pueblo construido en cerro. Así que la vuelta al hotel fue en subida.
En el camino íbamos buscando un supermercado donde comprar algún picoteo y algo para el desayuno.
En el trayecto divisamos un supermercado en la punta de un cerro, lo que vendría a ser lo mismo que en la punta del cerro.
Para allá partimos, exhibiendo un inesperado buen estado físico. Ninguno de los dos llegó jadeando...
El supermercado se llamaba San Pablo, y estaba muy concurrido. Como se notaba que éramos turistas, un señor que parecía el dueño supervisando todo el funcionamiento del negocio, nos acompañó por los pasillos y nos recolectaba los productos que necesitábamos. Unos pancitos, mantequilla, mermelada, queso de cabra, cervezas y yogurt. 
Seguimos al hotel que en realidad es más un Hostel, ya que básicamente son habitaciones con baño privado, una pequeña cocina comunitaria, una sala como de estar, y una terraza en el último piso, con un par de reposeras roñosas pero con una vista insuperable.
En la caminata yo sentía cada músculo de mis piernas, incluido alguno que no sabía que tenía jajajajaja. Fueron 7,6 Km, la mitad en subida.
Al llegar, preparamos el picoteo, y subimos por una escala estrecha y empinada a la terraza.
Qué vistas mas lindas!! terminamos el día relajándonos con el panorama hasta que se hizo de noche.
También se sentía el cansancio de tanta actividad física, así que pasadas las nueve yo me fui a acostar.
Ojitos se quedó otro rato en la terraza.



Segundo día en Taltal
De acuerdo con la planificación original, este día haríamos en la mañana turismo por
el pueblo y en la tarde iríamos a Cifuncho, una playa a 50 Km de Taltal. Ya habíamos estado ahí en el viaje con el Vetu y era muy linda. Así que valía la pena volver a ver cómo estaba.
Pero como amaneció nublado, y no hacía tanto calor como para disfrutar de una tarde de playa, decidimos descartar Cifuncho y quedarnos en Taltal.
Nos juntamos en la cocina a preparar el desayuno.
Teníamos té, café, pan, mantequilla, mermelada, queso cheddar, y queso de cabra.
Llevamos todo a la sala de estar, que al parecer también funcionaba como discotheque, porque tenía una bola de espejos colgando del techo y los focos de colores apuntándole.



Haberlo sabido antes! Hubiéramos puesto música y con las cervezas ya teníamos la fiesta armada!! Jajajajaja
Tomamos desayuno con toda calma, y cuando terminamos, bajamos a ordenar la cocina y preparar nuestras cosas para salir a recorrer el pueblo.
Lo primero que hicimos fue pasar por la lavandería. Habían quedado de avisar cuando la ropa estuviera lista, y no lo habían hecho. Típico defecto chileno decir una cosa y hacer otra.

La ropa estaba lista y Ojitos tan contento de ver su ropa limpia, dobladita, ordenadita y empaquetadita. Dijo que no quería desarmar el paquete jajajajaja

 
Llegamos al plano y entramos al Centro Cultural que estaba abierto.
Por fuera se veía muy bien y por dentro tanto mejor! Moderno, amplio, luminoso, con la arquitectura pensada para esos fines, y no como cuando rremodelan una casona vieja, que es un cacho para la municipalidad y la convierten en Centro Cultural.

En el primer piso había una muestra de un Estudio Biocultural del pueblo Chango, que muestra las conclusiones de un estudio llevado a cabo en 2022 por 7 profesionales de Servicio País, que entrevistaron personas de comunidades descendientes de los changos en el borde costero de Tocopilla, Antofafgasta, Mejillones y Taltal.
En un mesón estaban a disposición del público 9 tomos en  archivadores enormes con el Estudio de impacto ambiental : Ampliación y Mejoras en Planta de Procesamiento de Minerales Las Luces. De la Minera Las Cenizas.

 Me falta demasiada información y conocimiento como para siquiera esbozar una opinión al respecto. Salvo que me impactó el tamaño deL informe
Tiene además un teatro  y esta vez se estaba realizando una ceremonia de premiación o algo así. Ojitos se coló y vio el teatro. Comentó que era espectacular.
Yo recorrí el resto del edificio, super choro!
A la salida conversamos con el administrador y otras personas que estaban en la calle. Nos explicaron que era un espacio administrado por la Municipalidad, y que la mayor parte del tiempo se ocupaba para actividades de los colegios, pero en verano se presentaban obras de teatro, recitales y conciertos.
Nos fuimos a la plaza a buscar algún lugar donde tomar un café. 
Encontramos uno con terraza en la vereda y ahí nos sentamos a dejar pasar el tiempo y mirar lo que pasaba en la plaza: nada. Cada tanto una grabación de un carrito de churros ofrecía sus productos.
Ojitos se tomó un café con medialunas. De las mejores que ha probado en la vida según él.
Escudo de Taltal con copihues...

Al fondo el café.

Luego nos dirigimos al museo. Ya eran casi las 12 y cerraba a la 1.
Una pasada el museo!!! Precioso!! y muy bien organizado, super profesional. Realmente un lujo de museo tienen ahí.
Se llama Museo Augusto Capdeville



Nos recibió el encargado, nos explicó cómo era el recorrido y de qué se trataba.
Básicamente cuenta la historia del territorio y sus primeros habitantes, el pueblo chango, a que se dedicaban, como era su cultura etc.
Lo más llamativo es una embarcación igual a un bote Zodiac moderno, pero hecho con cuero de lobo marino.

Los changos realmente eran unos secos, que  en pocas generaciones, pasaron de ser pescadores y recolectores de orilla de mar, a profesionalizar la pesca, llegando a pescar hasta 20 km mar  adentro.


Y después viene toda la historia de los de los empresarios que arriesgaron y desarrollaron la industria del  salitre que fue lo que le dio el auge a Taltal llegando a ser  uno de los puertos más importantes y el primero donde se embarcaba salitre a Alemania.

Hay muchos documentos, fotos de cómo funcionaban las minas, del primer tren que se puso para trasladar el mineral, de cómo se procesaba después de embarcarlo, de cómo eran las familias, los niños, los trabajadores, muchas fotos, súper interesantes y muy bien ordenados porque realmente van contando la historia.

Un hito curioso es la historia del Cristo de Elqui, uno de los personajes más populares entre 1930 y 1940. Se trata en realidad de Domingo Zárate, que hasta los 29 años era un campesino de Río Hurtado, y que a esa edad se sumerge en un sueño místico asegurando que es enviado de Dios. Otros piensan que fue el inicio de una psicosis. En estos tiempo le darían Olanzapina. Si no mejora, quiere decir que es enviado de Dios jajajajaja.

El punto es que era muy convincente. A los 32 años llega a Taltal precedido de su reputación como el nuevo mesías y sanador de todos los males. 

En esos años los curas holandeses tenían a cargo la parroquia católica y le negaron la sal y el agua. Pero como no hablaban bien el español y se les entendía poco y nada, este mesías tenía ventaja sobre ellos ya que todos entendían su mensaje y se acercaban a escucharlo.


Nos hubiéramos quedado más, pero ya era la una y el encargado, supongo que esperaría que nos fuéramos.

Pero después estuvimos conversando con él, y nos contó que había llegado a Taltal hacía 20 años, así como de paso, y se fascinó con la cantidad de colecciones de objetos que  el señor Augusto Capdeville había donado a la ciudad y de lo importante que era tener un museo moderno.

Y se quedó y lo organizó, y ahí está,  encargado del Museo y feliz con su trabajo.

Qué bueno que haya gente como él!!  Felicitaciones.

Seguimos nuestro periplo y nos dirigimos hacia la Costanera, con la intención de recorrerla.

Nos encontramos con un paseo muy lindo, muy agradable, con las vistas a la bahía perfectas, ya que las nubes habían disipado y el sol realzaba los colores del mar el cielo y los cerros.






Buscamos donde almorzar y elegimos un mexicano.

Toda una experiencia!! Por la estética, la ambientación, los tragos y la comida.

Muy bueno en verdad.

El cabro que nos atendió muy amable y simpático, no podía creer que nos gustara el desierto y que viajáramos expresamente a verlo. No es solo verlo, es sentirlo, dejarse cautivar por el silencio, la sequedad,  lo constante, lo que no cambia,  y los colores.




En fin, la comida estuvo buenísima, nos despedimos seguimos caminando por las calles buscando algún lugar donde comprar las cervezas para la tarde.

Pasamos a la comisaría a averiguar como era el trámite para no votar.

Los carabineros, muy amables, igual que todos en Taltal, nos explicaron que primero había que entrar a Comisaria Virtual (la misma que se inauguró para la pandemia), llenar un formulario, después de lo cual se enviaba un código al correo.

Con ese código, había que ir a la Comisaria a que lo validaran.

Pero que todo eso se podía hacer entre las 00:01 y las 23:59 del domingo.

Nos comentó que las colas, ya a partir de las 11 de la noche  del sábado eran enormes, que la gente se iba antes a esperar que fuera la hora de hacer el trámite, ya que hay mucha gente trabajando en minería, lejos de sus lugares de votación.

Con esa información decidimos que no lo haríamos en la noche, no a primera hora, sino que lo haríamos en Calama al final de la tarde. 

Nos fuimos  a la terraza a tomar las cervezas y a mirar un partido de fútbol de los internos de la cárcel que estaba justo abajo del hotel, y al lado de la comisaría.

El partido duró hasta tarde, cuando ya casi no había luz.



Después estuvimos viendo rutinas del Bombo Fica en YouTube y nos matamos de la risa.

Ya era bien tarde cuando nos fuimos a acostar.

Siguiente destino: Calama










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