domingo, 5 de agosto de 2018

En moto a Foz de Iguazú. Capítulo 11, Santa Fe. 20 de Febrero 2018

Hoy sería un día de relajo máximo. Con la Carla ya habíamos acordado que independiente de lo que los otros hicieran, nosotras haríamos mañana de piscina y sol en el último piso del hotel.
No vamos a decir que era una piscina olímpica, pero más que suficiente para nuestras pretensiones. Buenas reposeras para tomar sol y la piscina para refrescarse.
Algunos irían al área del río, (Paraná por supuesto, no podía ser otro) y a pasear por el centro.
Coincidimos en el desayuno con ropa normal y no de moto, con chalas y no botas, cada quien a su ritmo.
Quedamos de encontrarnos a las 13:30 para almorzar en un sitio en la costanera, llamado Dique 1.
Vampiro salió en moto con la Antonieta a recorrer.
Después del desayuno nos fuimos a la piscina en el ascensor panorámico, desde donde se tienen magníficas vistas de la ciudad.


La Marcella se entusiasmó con el panorama y se nos unió. Camarón, escueto, comento: "cagó el citytour" jajajajaja.
Los Vetus que habían salido antes a recorrer la ciudad manadaron un mensaje diciendo que el Dique 1 era un hotel y no restorán y que habían reservado una mesa en un local al frente del anterior, el Costa Litoral.
Qué cosa más rica estar echada al sol, en relajo total y sin ninguna presión de nada.





Ya cerca de la hora de irnos al centro nos vestimos y partimos al Costa Litoral.
Vampiro, ajeno a los cambios de planes, había llegado al Dique 1, que si era hotel, y que si tenía restorán abierto al público, y ya estaban sentados. 
Así que desarmamos la reserva del Costa Litoral y fuimos a juntarnos con ellos.
Vampiro había reservado una mesa para todos pero también la desarmó cuando se enteró del cambio de planes.
La descoordinación total jajajajaja.










Pero nada, llegamos allá 
Ellos ya estaban almorzando en una mesa para dos, y un mozo super atento no se complicó para nada y nos volvió a armar una mesa para todos. Pero Vampiro no quiso cambiarse de mesa. Yo creo que le dio cosa weviar tanto al mozo y se quedó aparte.
Sólo falataba avisarle a los chanchis.





Los mensajes de texto ni los teléfonos funcionaron porque estaban en modo avión. Pero al final por whatsapp pudieron enterarse de donde estábamos y llegaron allá.
Por fin pude sacarme el antojo de tomarme un mojito. Estaba muy bueno!
La comida también, muy rica y bien preparada. Y el postre, delicioso, no quedó nada.



Los chanchis habían comprado alfajores y nos convidaron a todos, estaban muy buenos también.





Después de almuerzo nos volvimos a desperdigar.
Camarón y la Marcella volvieron caminando por el centro, y estas son las fotos.






 





Yo me volví al hotel en un taxi con Gasparín y la Carla. El chofer era motorista y muy entendido, y al llegar al hotel Gasparín lo invitó a ver las motos estacionadas, y el hombre aceptó feliz.
Con la Carla nos fuimos a la piscina a reposar el almuerzo. Se nos unió la Antonieta y después Vampiro.

Para la noche el plan era ir a ver el puente que se ilumina y es uno de los atractivos de la ciudad.
Se llama puente Ingeniero Marcial Candioti, o puente colgante de Santa Fe, que une las riberas este y oeste de la laguna Setúbal, comunicando la ciudad con la Universidad Nacional del Litoral entre otros.

El plan era ir en moto a sacar fotos al puente, pero por supuesto que guatió. Nadie aparte de Vampiro iba en moto. Así que a cambiarse ropa para salir en taxi.
Llegamos al borde del río al lado del puente, donde se suponía que habría varios boliches funcionando, pero no fue así .





Estaban todos cerrados. Así que sacamos las fotos en el puente iluminado, que en realidad es muy bonito e impactante. Un argentino buena onda que andaba paseando con su mujer se ofreció para sacarnos las fotos y además nos dio una clase magistral de distintos aspectos de la ciudad... como solo lo pueden hacer los argentinos.






Lo cruzamos y nos dirigimos a la zona del Boulevard, que es como la más taquillera.
Nos fuimos caminando por la placita central de la avenida.



Fuimos irremediablemente abducidos por una tienda de motos donde varamos. Al verla cruzamos con el pretexto de "ir a mirar no mas" y quedamos varados.
Una hora debemos haber estado adentro, más entretenidos que cabro chico con juguete nuevo.





De hecho, Vampiro se compró un par de guantes, que, por supuesto, necesitaba con relatica urgencia jajajajajaja.

Los Vetus y la Marcella se volvieron al hotel.
Los demás nos fuimos a comer a un bar de tapas que estaba excelente. Muy rico!


Lo pasamos super bien, terminando un día de vacaciones propiamente tal.
Después nos fuimos al hotel a dormir para seguir viaje al día siguiente.

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