domingo, 5 de agosto de 2018

En moto a Foz de Iguazú, Capítulo 9, de Foz de Iguazú a Resistencia. 18 de Febrero 2018

Anoche, al llegar de comer de la churrasquería, el Vetu, que algo había escuchado de un cambio de hora, preguntó en el hotel, y, efectivamente, había que atrasar los relojes y teníamos una hora más para dormir.
El problema fue que todos los que nos topamos en el lobby a esa hora, acordamos estar a las 7:30 tomando desayuno. 
Parece que nadie reparó en que Camarón no se había enterado del cambio de hora y estuvo a las 6:30 en el comedor, pensando que eran las 7:30, intrigadísimo de que nadie más bajara. Pobre jajajajaja!! Con amigos así, no necesitas enemigos.
La hora de partida era las 8:00 AM.
Amanecimos con un día  nublado y húmedo post tormenta.








Yo estaba empecinada en tener una foto grupal de Foz, que era el destino del viaje. 
Así que pusimos las motos en la vereda y una chica del hotel creo nos hizo la paleteada de sacar las fotos con distintos dispositivos, aparte de la cámara.
Salieron muy buenas... milagro!

A las 8:20 partimos en lo que ya empezaba a ser el regreso a Chile.
El destino era la ciudad de Resistencia, a 642 Km en la provincia del Chaco.
Salimos con una llovizna suave, que no ameritaba ponerse los trajes de agua. Por ser domingo en la mañana casi no había tráfico y la salida fue muy expedita.





Haríamos el mismo camino que habíamos hecho desde Posadas,hasta que tuviéramos que desviarnos al oeste para llegar a Resistencia.
La lluvia suave era más bien agradable y no hacía frío.
Llegando a la aduana brasileña nos equivocamos, y tuvimos que dar la vuelta completa y volver a entrar.



Pasamos por el puente internacional Tancredo Neves, en el que, que igual que en el túnel internacional en el camino a Mendoza, se indica la frontera entre Brasil y Argentina, cuando el murito lateral de contención cambia de color, de verdeamarelo a albiceleste.


Hicimos el trámite y seguimos a la aduana argentina, donde había más gente y más cola.




Después de eso repasamos la ruta. Camarón, que no es cercano a la tecnología de los gps de los teléfonos ni los otros, sacó su mapa desplegable de papel, que es lo único que le da confianza. Vampiro se reía de él y de su "tecnología" jajajaja.



El paisaje precioso, húmedo, verde, con la vegetación exuberante como selva, la tierra roja.


Varios puestos muy pobres, que ofrecen orquídeas, como quien vende crateus en Chile.

Como a la hora de camino, después de la aduana argentina, nos pararon en un control de gendarmería y tuvimos que abrir las maletas.




El camino bueno y expedito, con las terceras pistas para adelantar, y el pavimento bastante bueno, a pesar del clima.




Volvimos a pasar por el peaje Santa Ana, y la entrada a las Misiones de Santa Ana, esta vez, de vuelta.
Y luego por El Dorado, Montecarlo, Puerto Rico.






La lluvia terminó, la atmósfera estaba cálida y húmeda, por lo que se hizo necesario pensar en sacarnos el abrigo con que habíamos partido de Foz.
Igual que a la ida, harto camión con madera, de los aserraderos de la zona.
Cada tanto el Paraná volvía a aparecer, así como los puentes










El tiempo fue mejorando, y nos esforzamos por avanzar lo más posible, ya que la tirada era larga.
Viendo las fotos, me llamó la atención esta iglesia que es de San Casimiro, pero que tiene un oratorio de la virgen de Czestochowa, eso es polaco hasta donde sé.
Y qué tiene que ver con un pueblo perdido en la provincia de Misiones? Imposible saberlo.

El camino precioso, especialmente en las rectas, con las llanuras verdes interminables a lado y lado, o los tupidos bosques, y varios poblados a lo largo de la carretera.
Y por supuesto puentes y el Paraná muy cerca del camino en muchos tramos.












En el siguiente tramo el protagonismo absoluto lo tuvieron las nubes. El pronóstico anunciaba tormentas en la tarde-noche, por lo que trataríamos de llegar antes de eso a Resistencia.
Los nubarrones oscuros, junto a las nubes blancas recortándose en el cielo azul, eran un espectáculo, aunque no dejaba de inquietar que parecía que el pronóstico era acertado.









Cerca de las 14:30 paramos a echar bencina y comer algo. 
Era una YPF en la localidad de Ituzaingó. Para la bencina había que hacer cola.
El restorán era como un comedor más bien, con comida casera por kilo.
Yo comí lengua y papas mayo y estaba deliciosa!!  Y barata!!
Todavía me acuerdo.










Colindante había una cafetería donde tomamos el café antes de partir.
Todavía quedaban 250 Km.





Partimos con calor, con nubes al principio blanquitas, bonitas que de a poco se fueron poniendo gris oscuro transformándose en nubarrones amenazantes.
Y no fueron solo amenazas.
En el horizonte se veía verdaderas cortinas de agua hacia las cuales eventualmente nos íbamos aproximando.



Al poco rato empezaron a caer las gotas, después la lluvia y los granizos.




Y tal como llegaron, se fueron, y volvió a hacer calor, como para secarnos.



Pero después más lluvia fuerte, los camiones tiraban agua y cortaban el viento, que no era poco.
Paramos a ponernos los trajes de agua para podir seguir porque se veía que ya no pararía. 
A lo lejos se veían las nubes negras y la lluvia cayendo por sectores.
En el camino se podía apreciar el lugar exacto donde empezaba la lluvia.






Un poco más allá había que pasar un puente de palos atravesados, que se veía muy endeble y difícil de cruzar en moto. Además falataba uno de los palos, lo que aumentaba mi  preocupación. Yo vi como los otros pasaban y había que darle no más. 
La sensación muy rara, como esos comic en que el camino se va destruyendo y cayendo al precipicio justo despues que los personajes pasan. De hecho creo que sonaban los palos chocando.
Ahí comprendí a cabalidad el significado y el origen del dicho "le faltan palos pal puente" jajajaja.
En el camino, a la entrada de los pueblos, suele haber santuarios cada cual de diseño más rebuscado.

Antes de entrar a Corrientes, en un área de descanso,  los Vetus pararon a sacarse el traje de agua.




Parece que era el área cercana a  la entrada del aeropuerto internacional de Corrientes, que opera con aviones civiles y militares que se llama Doctor Fernando Piragine Niveyro, nombre casi tan grandilocuente y aparatoso como nuestro Aeropuerto Internacional Comodoro Arturo Benítez.

Finalmente llegamos a la ciudad de Corrientes. Ya no llovía. Pero había harto taco. En el taco nos topamos con un auto con chilenos que parece que vivían ahí.
Nos dieron todo tipo de buena onda y halagos por las motos, por el viaje, por el espíritu. Y seguimos.





Faltaba cruzar otro mega puente sobre el Paraná para llegar a Resistencia. El puente General Belgrano.
Ahí nos tocó un poquito de taco.


Las nubes al fondo, la lluvia en Resistencia



Después del puente, un peaje gratis para las motos.

Después del peaje, ya estábamos en la provincia del Chaco, cuya capital es Resistencia.

Finalmente llegamos lloviendo al hotel, con ríos de agua en las calles.
Camarón dijo que se había mojado hasta el útero... qué habrá querido decir? jajajajajaja 
Bajamos el equipaje y fuimos a dejar las motos al estacionamiento a cuadra y media del hotel.
En el camino de vuelta al hotel vimos varios boliches que se veían bien buenos como para comer.
Acordamos juntarnos en el lobby a las 20:30 para ir a comer.
Cuando íbamos saliendo Pedro se dio cuenta que había dejado la llave de la moto puesta. Tuvo que volver al estacionamiento para ir a buscarlas.
Yo lo acompañé para traer los documentos para el descuento del IVA en el hotel.
Nos quedamos en un restorán, el Olegario,  lleno de argentinos mirando fútbol. Con estética y nombre típicamente argentinos. Pedimos pizzas y pastas y cervezas de litro. Vampiro se matriculó con un bife.




Lo mejor fue que la cuenta, que no era separada, cuadróoo!!!!
Nos fuimos a acostar cansados pero contentos, el día había estado muy bueno y habíamos tenido de todo.
A Camarón no le dio el cuero para ir a dejar la moto a la cochera, y la dejó en la puerta del hotel, junto a otras dos. Así se mojara, se la robaran o se cayera... cualquier cosa quedaría para el otro día.


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