domingo, 5 de agosto de 2018

En moto a Foz de Iguazú. Capítulo 8, Visita a la central hidroeléctrica de Itaipú 17 de Febrero 2018

La noche anterior ya se había desatado una tormenta, con lluvia, truenos y relámpagos.
Amaneció lloviendo fuerte. 


Con Vampiro habíamos dicho que si no llovía iríamos a dar la vuelta en helicóptero sobrevolando las cataratas, pero el tiempo dispuso otra cosa.
Para este día teníamos programada la visita a la represa binacional (Brasil - Paraguay) de Itaipú.
Las tallas partieron tempranito, porque Camarón decía que íbamos al "tranque", jajajajajaja la central hidroeléctrica más grande del hemisferio sur.





Después del desayuno, nos esperaba una van solo para nosotros. Cuando partimos ya llovía menos. Gasparín y la Carla prefirieron no ir a la excursión y tomarse el día con más relajo, paseando por Foz de Iguazú.


La primera parte del tour era ir al "Marco das trés Fronteiras", que es el equivalente del mirador de las tres fronteras que habíamos visto en Argentina, en Puerto Iguazú.
En el trayecto dejó de llover fuerte, y un poco de sol se dejó ver. Bacán!
Pero lo Vetus se habían aperado con sendos paraguas floreados monísimos, así que los usaron, aún cuando solo caía una llovizna suave, totalmente soportable.





El sitio es fantástico! Na que ver con el argentino. Está muy bien pensado, con espacios amplios como para recibir muchos visitantes. Nosotros fuimos en un horario que se suponía que no abría... raro. Estábamos solos, después aparecieron unas 4 personas más.


Han recreado la arquitectura de las misiones jesuíticas, icónicas en esta zona.
A la entrada hay una representación con los elementos más significativos de la película La Misión. Todo el rato estas imágenes están presentes.








Nos sacamos una foto delante de la instalación, y como era selfie, salió muy buena, porque Robert de Niro, que estaba en una gigantografía atrás de los demás objetos aparece como una cara más en la selfie! jajajajaja.
 También vimos un video de la historia del conquistador Alvar Núñez Cabeza de Vaca que fue el descubridor de las cataratas y que impulsó con fuerza la colonización y la evangelizacion de los indios guaraníes de la zona, apostando a una convivencia pacífica... hasta que todo se pudrió. Se cruzaron los poderes políticos y de la iglesia, lo dejaron sin respaldo económico y lo conminaron a someter y/o exterminar a los indígenas, para hacerse de las riquezas naturales.
Lo tomaron preso, lo devolvieron a España, lo juzgaron y lo desterraron. 
Años después fue perdonado y murió sin pena ni gloria de causas naturales.
Varios siglos después,  su ciudad natal, Jerez de la Frontera y Foz de Iguazú se hermanaron y en conjunto le han construído memoriales y rendido diversos homenajes.

Pero volviendo al tour, lo disfrutamos mucho, tanto lo relativo al conquistador y la historia, como al lugar mismo desde donde se ven las riberas paraguaya y argentina, y la confluencia, igual que en Argentina, de los ríos Iguazú y Paraná.
Hay una fuente de agua muy bonita, y arcos con jardineras, bancos y un arco con una campana como de monasterio.
El monolito es igual al albiceleste, pero pintado con los colores de Brasil, verde-amarelo.







La ribera del frente, en el lado argentino
Todo el conjunto está muy bien logrado. Además hay una rueda panorámica pero que no estaba funcionando en el horario que fuimos.
A la salida pasamos por la tienda de souvenirs, donde nos pegamos un rato. Yo compré un imán para el refrigerador. Nos pudimos dar cuenta que Ojitos es seco pal shopping!! Costaba sacarlo!!
Seguimos camino a Itaipú, el tranque, a decir de Camarón.



El chofer nos ofreció pasar a visitar un templo budista. Por mayoría aprobamos la moción. Otro lugar increíble e inesperado
                         
Enorme con jardines muy cuidados, de diseño impecable, en los que se reparten montones de esculturas de diversas deidades budistas. Con esa visita sentí que ya no necesito ir a India.











Lo más llamativo, un incensario enorme, con cientos de varitas de incienso quemándose en su interior, y desprendiendo humo que de lejos es difícil de identificar. Sólo se ve un montón de humo saliendo de esta enorme estructura como de fierro, labrada en el inconfundible estilo y diseño hindú.


Tambien un lugar de meditación, en que están seguramente los dioses o sacerdotes más importantes. Es muy tranquilo y silencioso.
Los Vetus se quedaron un rato largo meditando.






Camarón nos esperó en la van porque no le interesaba todo este rollo budista.
Ya en camino, pasamos a una bencinera a comprar algo para comer, ya que no teníamos claro el ítem almuerzo en la visita a Itaipú.
Itaipú, en guaraní significa piedra que suena o piedra que canta.
La van nos dejó en el acceso a la central hidroeléctrica, y ahí tuvimos que esperar un rato para subir a un bus turístico de la empresa para llegar a la represa misma.
Ahí comimos algo de lo que habíamos comprado.








En el camino se ven carpinchos en el pasto y un bosque de árboles que han sido plantados por los trabajadores cuando cumplen 15 años de funciones.

A medida que nos vamos acercando y que se empieza a ver el gigante de concreto, nos podemos dar cuenta del tamaño de esta mega obra de ingeniería.




Elmer, que la había visitado días antes, en su periplo a Bolivia, nos recomendó que tomáramos el tour completo, que incluye la visita a las instalaciones  y a los rotores que mueven las turbinas, y no solo el recorrido por los exteriores.
Antes de iniciar la visita con la guía, tuvimos un problema porque algunos no habían llevado el carnet de identidad o pasaporte. Los encargados del control de acceso y seguridad  después de muchas consultas entre ellos, llamadas por teléfono, y diálogos indescifrables en portugués,  tuvieron que confiar no más y dejarnos pasar.
Nos dieron cascos amarillos y partimos el recorrido con una guía muy amable y bien dispuesta.

Estacionamos al frente de los tubos gigantes que se ven de lejos.



Cuando todas las turbinas están funcionando, equivalen al volumen de 49 cataratas entrando por los ductos a los rotores.
Esta es la productora de energía más grande del planeta. Son 20 turbinas generadoras de 700MW cada una. Es fruto de un convenio de cooperación entre Paraguay y Brasil, su construcción se inició en Enero de 1975. 32 años después, en 2007 ya estaban en operación las 20 turbinas.
El lago artificial de la represa tiene una longitud de 200Km y un área de 1400 Km2.
El murallón de la represa mide 7,7 Km. de largo y la altura total es de 196 m.
Entramos al edificio después de sacar mil fotos.









Y si afuera es impactante, adentro es aún más. 
Las instalaciones son muy modernas y en el trayecto se puede ver desde arriba los puestos de trabajo, tanto paraguayo como brasileño, con horarios distintos en la misma oficina.





Nos llevaron a ver los rotores en funcionamiento. 
La Marcella, grabando un video, se pasó del límite permitido donde se puede estar, y la retaron y la corretearon de donde estaba.
Para eso habíamos bajado en ascensor, varios niveles. La guía nos explicó que encima de nosotros estaba el lago, que miedo!
Porque la parte que se ve del murallón, obviamente no es la que quedó sumergida al embalsar el río.








Terminamos la visita a las instalaciones y seguimos en un bus tipo hop on hop off, con otra guía, muy simpática y buenamoza, con la cual obviamente se hicieron los lindos.



Fuimos por encima del murallón y paramos en un mirador, adaptado con graderías para observar desde lejos la gran obra que es.
Aprovechamos de ir al baño (impecable!), de tomar agua, sacar fotos  y descansar un rato.









Nos dirigimos a una especie de paradero a esperar un bus abierto de dos pisos, con audífonos para escuchar las explicaciones,para seguir la visita.




Poco más allá paramos a sacar fotos con el fondo de la central hidroeléctrica y el letrero con el nombre.





Seguimos el tour, con el lago a nuestra izquierda, abandonamos la represa y llegamos a un muelle, con yates no tan chicos y catamaranes. Y con Capitanía de puerto
 Al borde un restorán o cafetería.

Varios se bajaron a tomar fotos.






Terminamos el recorrido más que felices, y nos encontramos con la van que nos llevaría de vuelta al hotel.

Llegamos como a las 6 al hotel, bien cansados, hay que reconocerlo.
A las 6:30 se largó a llover fuerte.
Más tarde nos juntamos para ir a comer. 
El plan era celebrar a la Carla que estaba de cumpleaños. Fuimos a una churrasquería, típica de Brasil, con carnes a la espada y mesón de ensaladas. Y las buenas cervezas por supuesto!






Y por fin una caipirinha!!
 Saludamos a la Carla, (no le gusta que le canten) Gasparín le regaló una pulsera motoquera como la de él (que anteriormente le había copiado al Vetu)


Gasparín además dijo unas palabras como de agradecimiento por lo bueno que había sido este viaje, y de regalo nos tenía una linterna a cada uno, con nuestros nombres grabados por el mismo! Super lindas. Lindo gesto.
Ahí dice Ana Maria "PinPon"

Volvimos a acostarnos con la buena suerte que la hora cambiaba esa noche y tendríamos una horita más de sueño, en la última noche en Foz de Iguazú.


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